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“Na’ más tantito”, para algunas cosas la respuesta siempre debe ser: NO

Cuando de la crianza de los hijos se trata todos nos creemos sabios consejeros, creemos que nuestra visión es la más acertada, usamos frases trilladas y algunas sacadas de la manga, pero ser padre no se puede remontar a un instructivo que traiga incluido cada niño, para mí al menos ha sido la misión más difícil y de compromiso en mi vida, pues estás intentando guiar una vida nuevecita en medio del observador general.

En mi caso he recibido recomendaciones de todo tipo, algunas muy buenas, y en su mayoría con la mejor intención, pero cuando se trata de que Leo aprenda algo y coma algo mi incertidumbre a veces es latente y otras la respuesta es siempre: NO.

Me han preguntado y, en algunos casos, hasta “ordenado” que le dé una “probadita” de cerveza a Leonora, y además de mostrar mi enojo la respuesta es y será: NO. Me han dicho: “Ay tú ni que se fuera a morir”, es muy probable que en ese momento no morirá, la palabra muerte ni mencionarla, me enfada aún más que lo digan,  pues es una expresión que me hace sentir una exagerada, sin embargo, al decidir esto no titubeo. Recientemente leí lo siguiente:

“Los gustos, de cierta manera, son aprendidos. La primera impresión de un niño al probar una bebida amarga como la cerveza es de disgusto y eso los detiene a seguir tomando. Si se repite la exposición, el niño puede perder esa sensación. Así es fácil imaginar que un niño pueda sufrir una intoxicación por alcohol si ya le agarró el gusto”. (Dr. Giordano Pérez Gaxiola, pediatra).

Leonora, en su momento, y en base a educación y principios, decidirás si tienes alguna bebida preferida o no la tienes, y así como no queremos heredarte una religión particular, tampoco lo haremos con alguna otra elección, pero siempre será importante guiarte en este camino.  Cuando era pequeña, tuve la gracia o desgracia (según cada ángulo y modo de vida), de tener padres que no gustaban del alcohol, tu abuelo fue fanático del atletismo, y tu abuela por historias que algún día sabrás aborreció el alcohol.

El alcohol no es malo, no es el alcohol el culpable de tantas estupideces humanas en complicidad con él, lo malo es la pérdida del control y el creer que algo es normal solo porque en casa así se te inculcó, el no tener un punto final, el no saber decir no, y esto aplica no solo a la ingesta de esta bebida, si no a la vida misma.

Esta semana se dio a conocer la terrible noticia en la que un adolescente de 12 años que, presuntamente, había bebido y tomó el volante de un coche para luego accidentarse con otros cinco adolescentes, en total, dicen, eran nueve los menores que abordaron el automóvil. ¿Será que sus padres solo les dieron “na’ más tantito”?, ¿Será que nos estamos volviendo muy condescendientes, descuidados o flojos en la tarea de padres?

Actualmente México, ocupa el décimo lugar en consumo de bebidas alcohólicas y los expertos indican que la edad promedio de consumo del alcohol cada vez es menor, incluso de acuerdo con la Encuesta Nacional de Adicciones (ENA), 38.9% de los menores de 15 años bebe alcohol; 51.2% de 18 a 25 años beben y 9.9% de 26 a 65 años; promedios que se incrementaron para 2017. Las cifras son duras y alarmantes en una sociedad tan convulsa y en la cual para muchos el “dar tantito” es normal, no pasa nada.

Hija, en este hogar, que para toda la vida seremos tu y yo (y quien se quiera sumar), y  que para algunos fue  mal formado, mal planificado, en base a engaños, para otros, una mentira, para otros algo que no debió existir -pero ya existe-,  la base será el respeto mutuo, el libre albedrio, la libertad, más no el libertinaje, nos necesitamos integras y seguras cuando debamos decir: No, no quiero ni tantito, ni un traguito más.

 Recuerda que a decir de Riane Eisler: “La conciencia es soluble en alcohol”.

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