01/27/2021
Columnas

Desaparecer a organismos autónomos pone en riesgo la democracia

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Por Dr. Diego García Ricci*

Desaparecer el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) y el Sistema de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna), organismos autónomos que México diseñó para la propia realidad mexicana, podría poner en riesgo la democracia funcional que aspira alcanzarse en el país.

De aceptarse la propuesta del presidente López Obrador de desaparecer dichos organismos, a cuya existencia y presencia en sus vidas ya están acostumbrados los mexicanos(as), se pondría en riesgo esa democracia en la que ciudadanos y ciudadanas no sólo salen a votar, sino en la que también cuestionan a las y los gobernantes y funcionarios, y que les permite participar en la conducción de los asuntos públicos del país.

Aunque la propuesta del Ejecutivo todavía no se ha traducido en un proceso legislativo de reforma constitucional, necesario para poder hacer cambios en los organismos autónomos, sí es preocupante, “en el sentido de que el Presidente, una vez que anuncia su agenda de transformación, va por ella”, y entonces pudiera cumplirse “esta amenaza” que ha lanzado a la opinión pública.

El anuncio de Andrés Manuel también resulta alarmante porque podría poner en riesgo todos los avances que se han tenido en el país, en los últimos 20 años, en los temas que son la materia de trabajo del INAI, el IFT y, más recientemente, del Sipinna.

En el caso específico del INAI, “hablar de la democracia en México es hablar del acceso a la información pública; se dieron al mismo tiempo y no se puede entender una sin la otra”. Pero si se desaparece el INAI, los riesgos radicarían en que el gobierno decidiría a qué información podrían tener acceso las y los ciudadanos, y a cuál no. También se afectaría la debida protección de la privacidad y los datos personales de los mexicanos(as), pues el INAI es también garante de estos derechos.

En general, proponer que las funciones de los organismos autónomos regresen a la administración pública federal, es una propuesta de centralización del poder, como las que ha tenido AMLO desde el inicio de su gobierno, siempre argumentando que existe corrupción, para asirse del poder “y tener el control sobre todo lo que se lleva a cabo en el país”.

A reserva de esperar a ver cuál será la propuesta legislativa a lo que hasta ahora ha sido solamente una declaración del Presidente en sus conferencias mañaneras, una posible desaparición de los organismos autónomos traería consigo “una regresión en México muy sustantiva”.

A priori, y considerando que no proceden los amparos en contra de las reformas constitucionales, sugiero a la sociedad en general, ciudadanos, medios de comunicación y academia, estar al pendiente de la agenda legislativa y evitar, opinando desde sus trincheras, que se presenten propuestas que busquen la desaparición de estos organismos.

No es cierto que el costo de operación de los organismos autónomos sea tan alto, que es la retórica utilizada por el Presidente. Más eso no impide que, en un futuro cercano, se haga un rediseño de estos organismos que los vuelva menos onerosos, pero garantizándoles, eso sí, su autonomía (técnica, financiera y de gestión) del poder público, para que, efectivamente, sirvan como un contrapeso al poder.

Sin embargo, esto es algo que el Presidente no quiere, “lo que él quiere es tener el control sobre estos órganos tal y como ocurrió con los fideicomisos públicos”.

*Académico de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México. Docente del Departamento de Derecho.

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