09/21/2021
Columnas

La política migratoria del actual gobierno: fuera máscaras

Este gobierno aceptó sin una digna resistencia, su realidad de gendarme de Estados Unidos.

Por Javier Urbano Reyes*

Hemos sabido desde tiempo atrás que la política migratoria de los gobiernos de este país está sincronizada a las estrategias de seguridad y a los ciclos económicos de Estados Unidos. El que este gobierno reaccione en forma tan débil y sin personalidad ante amenazas o chantajes de las diferentes administraciones en la Unión Americana, definitivamente no es una novedad.

Por otro lado, para nadie es un secreto que el Estado mexicano ha sido incapaz, por omisión o comisión, de evitar la cotidiana y masiva violación a los derechos humanos de las personas migrantes, dejando con ello en la indefensión a decenas de miles de seres humanos quienes son mercantilizados por el crimen organizado.

¿Hay alguna diferencia entre la situación actual y las estrategias de gobiernos anteriores? En definitiva, ninguna, salvo que durante administraciones precedentes esta tragedia humanitaria se daba en la clandestinidad, en situaciones difíciles de verificar salvo por organizaciones de la sociedad civil o defensores de migrantes, quienes en este esfuerzo eran amenazados, hostigados o agredidos por criminales o representantes del Estado.

En este sentido, el cambio que atestiguamos en días pasados es la violación descarada a los derechos de las personas migrantes en tiempo real, frente a los medios de comunicación, sin un atisbo de rubor de parte de agentes migratorios, en desprecio flagrante a los derechos enmarcados en el principio de interés superior de la infancia; en abierto desdén de las convenciones internacionales que protegen los derechos humanos de las personas migrantes; sin un protocolo básico para la atención de las mujeres, generando situaciones que podrían dejar secuelas emocionales de por vida para niños, niñas y jóvenes, entre otros.

Las vergonzosas escenas en que un agente migratorio busca pisar la cabeza de un migrante en presencia posiblemente de su hijo y las escenas de auténtica cacería de migrantes sin importar edad, sexo o condición física han dado la vuelta al mundo. La política migratoria de este país es una vergüenza difundida en tiempo real y lo más insólito:  en nombre de la protección de sus derechos humanos.

En su tercer informe de gobierno, el actual presidente presumió como un logro la llegada masiva de remesas, lo que caracteriza a una visión pobre y limitada del significado de estas divisas, muchas de las cuales se originan en situaciones de rompimiento de redes familiares por la separación de padres y madres de sus hijos, padres, madres o hermanos; también porque muchas de estas son divisas originadas en condiciones de semi esclavitud de miles de mexicanos o en la violación a derechos laborales básicos en Estados Unidos, además de las situaciones de racismo y exclusión que sufren estos trabajadores, quienes, por cierto, se fueron de México por la falta de oportunidades en su propia nación: ¿cuál es el récord al que se refiere?

En días anteriores el actual gobierno presumió la recepción de jóvenes afganos asediados por la situación imperante en su país, acción incuestionable desde donde se le quiera mirar. Lo único que indigna es el doble rasero con que se definen las estrategias de gestión migratoria, si tanto los ciudadanos afganos como los migrantes centroamericanos merecen exactamente el mismo respeto, atención y acompañamiento. ¿Es un asunto del número, del prestigio u oportunismo mediático que supone alardear ante el mundo que se reciben a algunas decenas de personas, mientras se persigue y golpea a migrantes en el sur del país?

La coyuntura afgana se va a diluir con el paso de las semanas y Afganistán desgraciadamente va a ser olvidado en muchas regiones del mundo, incluido México, país en el cual va a persistir el patrón histórico que caracteriza a la política migratoria de este gobierno y de los anteriores: reprimir, contener, clandestinizar, devolver a las sombras a los migrantes o a sus iniciativas organizadas (caravanas) para eximirse de responsabilidades. El mejor de los escenarios en que se ratifica la primacía del crimen organizado como el verdadero gestor de los movimientos de migrantes a través o desde México.

No hay nada que celebrar en materia de movilidad migratoria, sólo la sensación de que este gobierno nunca supo, nunca pudo o nunca quiso enfrentar la dramática situación de los y las migrantes y sí, al contrario, que aceptó sin una digna resistencia su realidad de gendarme de Estados Unidos.

*Profesor e investigador del Departamento de Estudios Internacionales (DEI) de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

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