11/27/2021
Metropoli

Territorio coyote | Historias en el Metro

Por Ricardo Burgos Orozco

Es relativamente fácil llegar al centro de Coyoacán desde cualquier lugar donde se encuentren en la Ciudad de México o sus alrededores. Por supuesto, mis referentes principales son las estaciones Coyoacán y Miguel Ángel de Quevedo de la Línea 3 del Metro, que va de Universidad a Indios Verdes; saliendo de cualquiera de ellas pueden llegar caminando sin ningún problema.

Cuando trabajaba en el Instituto Mexicano de la Radio – cerca de la estación Coyoacán –había ocasiones que salía a comer y caminaba por toda la avenida Centenario, ruta que lleva hasta el mero corazón de Coyoacán. Era como un paseo, iba, comía algo, cualquier cosa, y me regresaba.

El centro de Coyoacán es un lugar en donde nunca te podrás aburrir. Lo más famoso son sus nieves y sus artesanías. Casi todos los días, especialmente los fines de semana, hay largas filas en las neverías colocadas a un costado del Jardín Centenario.

El Jardín Hidalgo es otro de los atractivos del lugar con un kiosko tradicional donde se realizan conciertos gratuitos de todo tipo de música: clásica, pop, rocanrol. Una ocasión me tocó escuchar un grupo que interpretaba Foxtrot.

Hay que visitar la iglesia de San Juan Bautista, que en su momento donó Hernán Cortés a los monjes franciscanos después de consumada la conquista. Los religiosos construyeron su centro religioso de 1522 a 1552.

Allí en el centro de Coyoacán hay un caserón que se le atribuye a La Malitzin y en el cual –dicen — tenía sus encuentros románticos con Hernán Cortés. El conquistador poseía otras propiedades inmensas en los alrededores; de hecho, aquí se instaló la primera sede del gobierno de la Nueva España en 1521.

Hace unos días abordé uno de los tranvías turísticos que, por 80 pesos, me dieron un recorrido por el centro de Coyoacán y sus alrededores durante 40 minutos. Un guía te va explicando la riqueza legendaria de cada uno de los lugares como la Casa Azul – ahora convertida en museo — de Frida Kahlo donde vivió con Diego Rivera y la casa del actor y director Emilio “Indio” Fernández, que ahora se alquila para eventos.

El tranvía me llevó por el famoso barrio de La Conchita, el Museo de las Intervenciones, los Viveros – proyectado durante el gobierno de Porfirio Díaz y constituido en parque nacional hasta 1938 –, salimos a la estación General Anaya de la Línea 2 del Metro y regresamos al centro de Coyoacán, a un lado del mercado de artesanías. También cruzamos por el Museo Nacional de las Culturas Populares donde cada año, en la época de Día de Muertos, se realizaba una muestra de ofrendas de distintas regiones de la Ciudad de México y de otros estados.

Observé que hay mucho más comercio informal que el año pasado – la crisis está dura –. Te venden de todo: comida, dulces, botanas, antojitos, adornos, macetas, floreros y lo que te puedas imaginar. Un chavo que me dijo venía de Puebla, se interesó mucho por unos juguetes de Halloween, compró uno y su mamá inquisidora, a un lado, le preguntó para qué. Él contestó de inmediato ¡Para la novia! Ya era tarde cuando decidí regresar a casa; caminé hacia la estación Coyoacán, abordé hasta División del Norte con rumbo a casa. Después de muchos años de visitarlo, siempre me queda algo pendiente de ver en el centro de Coyoacán; ya será para la próxima.

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