Columnas

La tesis plagiada y el comercio de tesis

Por: THE GHOST WRITER

La cascada de mentiras y victimizaciones no cesa en el caso de la ministra Yasmín Esquivel, si bien a ella le asiste el principio de presunción de inocencia, también es cierto que ella tampoco puede gritar a los cuatro vientos que el licenciado Ulises Báez Gutiérrez plagió su tesis, porque también a él le asiste este principio, tal parece que ni la ex tesista ni la asesora de tesis conocen el principio de presunción de inocencia y valiéndose de los reflectores que tienen a su favor se han dedicado a violar el principio de presunción de inocencia de Ulises, al ventilar públicamente la presunta declaración de culpabilidad, que dicho sea de paso deja mucho que desear en cuanto a forma y contenido.

Sin embargo, es necesario aclara varios puntos, porque el sentido común y la lógica no nos han abandonado:

La verdad es que la asesora de tesis era una comerciante de tesis, porque es humanamente imposible dirigir 500 tesis, ya que, eso supone que la maestra Martha Rodríguez Ortiz dirigía entre 10 y 15 tesis al año y ningún investigador avalado por CONACYT logra dirigir una cantidad tan copiosa de tesis al año. En ese mismo tenor, la asesora tiene en su haber al menos 4 tesis que comparten el título y el contenido ¿por qué tanta coincidencia? Es obvio, que la maestra Rodríguez ocupaba su posición como asesora para vender las tesis e incluso poner un sínodo a modo, para que no alzaran la voz, ni hicieran las observaciones debidas a los trabajos que presentaban los tesistas de la maestra.

Es evidente, que le vendió la tesis a la joven Yasmín Esquivel, a quien en ese momento sí le podemos reprochar que fue un error de juventud, porque era una joven inexperta en manos de una asesora sin escrúpulos, que vendía los trabajos al mejor postor. Recordemos que en la década de los 80 las tesis se hacían en máquina de escribir, y no había repositorios digitales para albergar este tipo de trabajos; las tesis concluidas solo quedaban en poder de los seminarios y de los asesores de tesis, solo ellos tenían copias, porque era obligación del alumno entregar una copia a estos últimos, por eso la asesora tenía acceso y podía comerciar con las tesis.

Debemos agregar que un asesor de tesis no tiene en su poder los proyectos, eso es un invento para lavarse las manos e inculpar a un inocente. Los asesores de tesis revisan los documentos, hacen las correcciones y los entregan a los tesistas para que desahoguen las correcciones.

La asesora tenía acceso a los dos tesistas y es evidente que tenía en su poder una copia de la tesis ya concluida de Ulises Báez Gutiérrez, cabe agregar que se cansó de vender la tesis de este último a otros cuatro alumnos, en algunos casos vendió partes de la tesis a otros tesistas. Las tesis implicadas son: Juan Carlos Blanco Silva (1993), Juan Carlos Martínez Mendoza (2010), Sagrario Reyes Kimball (2007) y Roberto García Carbajal (2008). Estas tesis comparten títulos iguales o similares, redacción, faltas de ortografía y contenido. Y sí, el común denominador es la asesora de tesis la maestra Martha Rodríguez Ortiz.

No cabe duda de que la asesora comerciaba con las tesis y que tenía esa fama, a ello se debe su increíble y prolífica producción, era un secreto a voces que conocían los alumnos y profesores y por ello próspero y se cansó de vender tesis. Esa es la verdad, pero en la UNAM no quieren admitirlo, porque son culpables de crear y tolerar un mounstro que ignora en absoluto lo que significa la integridad académica.

Ahora bien, nos falta revisar las facultades de la UNAM, porque SÍ tiene facultades para revocar el examen y declarar la nulidad del título, porque el sentido común, la lógica, la normatividad de la UNAM y los principios generales de derecho respaldan tal decisión, pero para no abusar del tiempo del lector, hablaremos en otra entrega de este interesante tema, porque no se vale que todos se hagan de la vista gorda y que ignoren a propósito los contenidos de las disposiciones legales, y es que insistimos que el sentido común no se ha ido de vacaciones, está con nosotros y tenemos que valernos de él.

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