Columnas

Crecimiento económico para trabajo decente

El 25% de los jóvenes en el mundo no estudia, no trabaja ni recibe capacitación. Urge impulsar el crecimiento económico inclusivo y sostenible.

TEXTUAL-es

J. Adalberto Villasana

Crecimiento económico y trabajo decente 

Soy un convencido de la urgencia de promover el crecimiento económico inclusivo y sostenible, para alcanzar un trabajo decente para todos, como se establece en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

El 25 % de los jóvenes en todo el mundo no estudia, no trabaja ni recibe capacitación, de acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), por lo que el crecimiento económico sostenible y la creación de empleos decentes pueden revertir esta situación, tal como lo proponen los Objetivos Mundiales.

Recordemos que el Objetivo 8 pretende promover el crecimiento económico inclusivo y sostenible, el empleo y el trabajo decente para todos.

Desde mi punto de vista el crecimiento sostenible pasa por la reactivación del campo, la soberanía de cada país está ligada a la autosuficiencia alimentaria, al tiempo que fortalece la economía de cada nación.

De igual manera el sector industrial debe pasar más allá de la manufactura, por lo que la ciencia, tecnología y la innovación propias son fundamentales, de ahí la necesidad de fortalecer la educación pública, que dote a los alumnos de los conocimientos, destrezas y habilidades para transformar la realidad.

La ONU apunta: Diversas crisis amenazan gravemente la economía mundial. Se prevé que el crecimiento real del PIB mundial per cápita se desacelere en 2023. Las difíciles condiciones económicas empujan a más trabajadores al empleo informal.

También marca: Se ha producido un incremento de la productividad laboral y un descenso de la tasa de desempleo a escala mundial. No obstante, es necesario avanzar para mejorar las oportunidades de empleo, especialmente entre jóvenes, reducir el empleo informal y la desigualdad en el mercado laboral (sobre todo en lo que respecta a la brecha salarial entre hombres y mujeres), promover entornos de trabajo seguros y protegidos y mejorar el acceso a los servicios financieros para garantizar un crecimiento económico sostenido e inclusivo.

A medida que las economías se recuperaban de los efectos de la pandemia de la COVID-19, la tasa de desempleo mundial se redujo significativamente en 2022, cayó al 5,4 % a partir de un pico máximo del 6,6 % en 2020. Esta tasa fue inferior al nivel prepandémico del 5,5 % de 2019.

Los jóvenes de entre 15 y 24 años sufren dificultades para conseguir un empleo digno, y la tasa mundial de desempleo juvenil en 2022 es muy superior a la de los adultos mayores de 25 años. A nivel mundial, casi uno de cada 4 jóvenes (289 millones) no cursaba estudios, ni trabajaba, ni recibía formación.

La falta de oportunidades de trabajo decente, la insuficiente inversión y el bajo consumo producen una erosión del contrato social básico subyacente en las sociedades democráticas: el derecho de todos a compartir el progreso, apunta el análisis de la ONU.

Textualmente hay que decirlo: Contar con trabajo decente significa que hay oportunidades para todos de conseguir un empleo que sea productivo y proporcione ingresos dignos, seguridad en el lugar de trabajo y protección social para las familias, así como mejores perspectivas de desarrollo personal e integración social.

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