Columnas

Europa del Este se tambalea

Rumanía, Serbia, Georgia y Moldavia son naciones que han buscado alejarse de Rusia y acercarse a la Unión Europea. Protestas, dimisiones e independentistas tienen un sello en común, Putin.

Sebastián Godínez Rivera

Los últimos días de 2024 y el inicio de 2025 han sido intensos para la Europa orienta y sobre todo para el presidente ruso, Vladimir Putin. En el estudio de las relaciones internacionales se utilizan los conceptos como superpotencia, zonas de influencia y la periferia, de acuerdo al sociólogo José Agustín Silva Michelena quien caracterizó la geografía del mundo durante la Guerra Fría.

Un poco de teoría

El modelo sigue siendo vigente, a pesar de que la Guerra Fría ha terminado, los conceptos aún son utilizados; en un mundo cambiante y en el que están surgiendo nuevos polos de poder, ya no hay una superpotencia, pero si una potencia. Esto se refiere a naciones que tienen un desarrollo económico, político y militar que les permite ejercer influencia sobre otras naciones a sus alrededores. Cabe destacar que sus regímenes no necesariamente tienen que ser democráticos, sino que pueden ser autoritarios como el caso de Rusia.

Las zonas o áreas de influencia son caracterizadas por países en los cuales la superpotencia tiene capacidad de hacer valer su voluntad en aspectos económicos, políticos e incluso en la formación del mismo Estado. Se conoce como área de influencia a una serie de naciones que son cercanas geográficamente a la potencia y estas a su vez tienen un desarrollo que es catalogado como medio; por ejemplo, Bielorrusia, Hungría, Rumanía, Georgia o los países pertenecientes a la meseta asiática, Kazajistán, Kirguistán, Uzbekistán o Azerbaiyán. 

Finalmente, las periferias se caracterizan porque geográficamente representan la barrera o la frontera de un bloque de poder; también pueden ser territorios alejados. Estos son dependientes económicamente porque carecen de industria y están atados a las potencias o las zonas de influencia a través del comercio y el intercambio armamentístico. En el siglo XX, la República Democrática Alemana, Yugoslavia, Cuba, Laos, Vietnam o Angola eran muestra de lo que eran las periferias de la entonces Unión Soviética.

Problemas en el oriente europeo

Actualmente, el mundo bipolar ha desaparecido, pero la Federación Rusa se mantiene dentro de su ADN y en los planes del presidente Putin. Es importante mencionar que esta nación siempre ha tenido influencia en los países orientales, los cuales en su momento fueron parte de la Unión Soviética. Durante las primeras décadas del siglo XXI varias naciones adoptaron formas de gobierno parlamentarias y economías de libre mercado. 

Sin embargo, las elecciones han dado paso a que personajes prorrusos y autoritarios accedan al poder. Viktor Orbán en Hungría y Aleksandr Lukashenko en Bieolorrusia son muestras de la cercanía con Vladimir Putin. No obstante, el nuevo zar ruso ha tenido problemas en las naciones cercanas a su poder; en Georgia el partido Sueño Georgiano ha alejado a este país de la Unión Europea, lo que ha generado tensiones y marchas de la población.

El 29 de enero asumió el poder el nuevo presidente, Mijeil Kavelashvili, quien es identificado por sus posturas anti occidentales. La crisis estalló porque la oposición denunció que los comicios fueron fraudulentos y marcados por la intervención rusa, empero, esto no fue suficiente y el país continúa sumido en protestas.

En Rumanía, el presidente Klaus Iohannis anunció su dimisión al gobierno nacional debido a las protestas que han estallado en su país. El ejecutivo ocupó el cargo desde 2015, sin embargo, su presidencia fue extendida por el Tribunal Constitucional porque declaró que los comicios de la primera vuelta habían sido influenciados por hackers rusos. En esta carrera resultó ganador Calin Georgescu, quien es señalado de ser un líder populista cercano a Vladimir Putin.

La nación oriental se suma al cordón de naciones que viven crisis políticas, en las que el señalado es Putin. El gobierno ha determinado que los comicios deberán repetirse el 4 de mayo y si ninguna candidatura obtiene más del 50% entonces habrá una segunda vuelta el 18 de mayo. A esto se suman las protestas y el boicot a supermercados extranjeros que ha convocado Georgescu, puesto que acusa a las grandes cadenas de quitar trabajo y no vender productos rumanos.

En la vecina Serbia, la dimisión del primer ministro Milos Vucevic quien estuvo señalado de corrupción, lo cual se acompañó de las dimisiones de los ministros de Construcción, Transporte e Infraestructuras y del ministro de Comercio y el alcalde de la ciudad de Novi. Por otro lado, el ejecutivo Aleksandar Vucic también ha sido alcanzado por señalamientos de corrupción y analistas serbios consideran que su caída puede estar próxima.

Las protestas llevan mes y medio, los sindicatos y estudiantes han exigid la dimisión del presidente, así como la oposición. Vucevic ha acusado a sus opositores de no respetar la voluntad popular bajo el argumento de impulsar un gobierno de transición. Algunos han acusado al actual gobierno de manipular elecciones, asociarse con la corriente populista de líderes que aparecen en la región y responder a los designios de Vladimir Putin.

Colofón

En víspera de las elecciones presidenciales de Moldavia que tendrán lugar en julio de este año. El panorama político está marcado por la crisis en el suministro de gas, ya que la empresa  Gazprom  se niega a proveer de este insumo a la nación europea, quien señala que el país no ha querido saldar las deudas que tiene. La disputa se enmarca en medio de la Guerra ruso-ucraniana y el crudo invierno que azota la región.

Empero, en la región de Transnistria, los rusos han prometido proveer de gas; esta zona geográfica toma relevancia porque es un territorio plagado de independentistas prorrusos. Moldavia se ha acercado a la Unión Europea (UE) para solicitar su ayuda, no obstante, el problema de fondo es que en los comicios de julio, también se hará un referéndum para preguntar si el país debe ingresar o no a la UE.

En política no hay casualidades y los problemas en Moldavia así como en otras naciones, están ligados a los intentos de Putin quien quiere recuperar sus zonas de influencia. El nuevo zar de Rusia busca devolver la grandeza a su país, mediante la colaboración de gobiernos afines al Kremlin o impulsando el separatismo en algunas regiones de importancia geopolítica.

De

Para DeReporteros

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