Columnas

Paren el mundo, quiero bajarme

Por Ricardo Burgos Orozco

Joaquín Salvador Lavado Tejón, mejor conocido como Quino, argentino de nacimiento y nacionalizado español, fue un visionario de la historia y acérrimo crítico de la situación en su país y en el mundo. Con sus cartones llenos de humor, hacia reflexionar a sus lectores de lo que sucedía en el entorno local e internacional. Sus tiras cómicas más conocidas fueron sobre una niña genial llamada Mafalda, publicadas entre 1964 y 1973.

Los cartones de Quino es una de mis lecturas favoritas desde hace muchos años. A su personaje Mafalda, se le atribuye la frase de “Paren el mundo, quiero bajarme”, aunque el mismo autor asegura que esa frase nunca apareció en sus historietas y, en ese caso –asegura Quino –, la pequeña no hablaba de detener el planeta, sino que fuera mejor.

Ayer volví a leer algunas de las tiras cómicas de Mafalda; pese a que en ninguna menciona la frase de parar el mundo y hacerlo mejor, no sabemos si capturar en su propio país al presidente venezolano Nicolás Maduro Moros por parte de tropas estadounidenses, hará un mundo mejor porque sabemos que Donald Trump no quiere el bienestar de la gente de Venezuela, tampoco le importa que el régimen sea de izquierda o derecha, sino la riqueza petrolera de esa nación, independientemente de que sea cierta o no la acusación de narcotráfico y terrorismo contra el mandatario sudamericano.

Por supuesto, la detención de Maduro nos remitió a una misma fecha – coincidentemente –, pero de 1990 cuando el dictador de Panamá, Manuel Noriega se entregó a las tropas norteamericanas, también en su propio país, acusado de crimen organizado y tráfico de drogas. El presidente de Estados Unidos de aquel entonces era George H. W. Bush. Nada cambió en aquel país centroamericano; sólo transmutó de nombres el poder político. Tal vez lo mismo va a ocurrir en Venezuela.

México fue mencionado en las declaraciones de Trump sobre la captura de Maduro Moros. El mandatario norteamericano dijo que alaba a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, pero está seguro que ella no manda en el país, sino los cárteles de la droga. Nadie puede descartar una mayor presencia de fuerzas militares en territorio nacional con el pretexto de combatir a los cárteles, aunque en el discurso oficial la Cuarta Transformación defienda a ultranza la soberanía nacional.

El sábado fue Venezuela, pero Donald Trump no se va a quedar solamente en eso; quiere hacer de Estados Unidos cada vez más grande y no sólo en sentido figurado. También está tratando de hacerse de las riquezas de Ucrania aprovechando la guerra con Rusia y del petróleo árabe con el pretexto del conflicto milenario entre Israel y Palestina.

Sea para bien, para mal o para nada, tal vez mejore la situación económica, financiera, política y social ya sin Nicolás Maduro como dictador de Venezuela. Quizá millones de repatriados venezolanos puedan volver a su país después de varios años y millones más salgan de la pobreza en la que los hundieron los gobiernos chavistas durante 26 años, primero Hugo Chávez y luego Nicolás Maduro. Tal vez van a vivir más en paz ahora con la bota norteamericana.

Nada fácil va a ser para México y el mundo un 2026, que entró convulsionado.

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