Salud y nutrición

Cáncer de mama triple negativo: del diagnóstico fatídico a la esperanza de vida

En México, el cáncer de mama continúa siendo el más frecuente entre las mujeres. En 2022 se registraron 23 mil 790 nuevos casos en mujeres de 20 años y más, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Existe un subtipo particularmente agresivo y difícil de tratar: el cáncer de mama triple negativo, que representa entre 10 y 15% de todos los diagnósticos y afecta con mayor frecuencia a mujeres jóvenes.

Ante este desafío, un grupo de investigadores del Hospital Houston Methodist, liderado por la doctora Kai Sun, oncóloga de mama y profesora asistente trabaja en una vacuna personalizada de ARN mensajero (mRNA) que podría cambiar el futuro de este tipo de cáncer.

Activando las defensas del cuerpo

La doctora Sun explicó que, “el cáncer de mama triple negativo se llama así porque las células tumorales no presentan los tres receptores clave que normalmente usamos como guía para el tratamiento: receptor de estrógeno, receptor de progesterona y HER2. Al no contar con esos blancos, no es posible aplicar terapias hormonales ni dirigidas, por lo que la quimioterapia sigue siendo la base del tratamiento. A pesar de los avances recientes, el pronóstico suele ser menos favorable que en otros tipos de cáncer de mama”, abundó la especialista.

El equipo de la doctora Sun decidió centrarse en este subtipo no sólo por su agresividad, sino también por una característica biológica que puede jugar a favor de las pacientes.

“Sabemos que el triple negativo es más inmunogénico, lo que significa que el sistema inmunitario puede reconocerlo con mayor facilidad. Nuestra meta es aprovechar esa capacidad natural del organismo y estimularla mediante una vacuna personalizada que enseñe al cuerpo a defenderse del cáncer”, detalló.

Hecha a la medida

El estudio se enfoca en mujeres con cáncer de mama triple negativo en etapa temprana que, después de recibir quimioterapia antes de la cirugía, todavía presentan restos del tumor. Estas pacientes tienen un alto riesgo de recaída durante los primeros cinco años, por lo que el objetivo del proyecto es identificar los cambios específicos en el ADN de cada tumor y diseñar una vacuna que entrene al sistema inmunitario para atacar esas mutaciones y eliminar cualquier célula cancerosa residual.

Para lograrlo, el equipo multidisciplinario del Hospital Houston Methodist trabaja con tecnología de punta. La doctora Sun detalló que, “colaboramos con el Departamento de mRNA, liderado por el doctor Cooke; con el doctor Gollihar, especialista en enfermedades infecciosas que analiza las secuencias genéticas; y con el grupo de la doctora Taraballi, encargada de encapsular la vacuna en nanopartículas para su administración”.

El proceso completo, desde la secuenciación del tumor hasta la aplicación de la primera dosis, dura entre seis y ocho semanas. “Es un reto técnico y logístico enorme —admite Sun— porque queremos aplicar la vacuna antes de la cirugía, lo que exige precisión, coordinación y recursos. Fabricar una vacuna personalizada es costoso, pero vale la pena si puede cambiar el destino de las pacientes”, refirió.

Los primeros ensayos y lo que viene

Actualmente, el proyecto se encuentra en fase 1, enfocada en confirmar la seguridad y determinar la dosis más efectiva. La investigadora del Hospital Houston Methodist indicó que, “buscamos identificar la cantidad que provoque la mejor respuesta inmunitaria con el menor riesgo. Nuestro objetivo es que las pacientes vivan libres de cáncer el mayor tiempo posible. En este grupo de pacientes, el riesgo de recurrencia a tres años ronda el 50%, pero con la vacuna aspiramos a aumentar la supervivencia libre de enfermedad al 70 por ciento”.

Además, la plataforma tecnológica podría aplicarse a otros tipos de tumores. “La tecnología es muy prometedora. Ya existen datos alentadores en melanoma y cáncer de páncreas. Si demostramos seguridad y eficacia, podremos adaptar esta vacuna para combatir otros tipos de cáncer particularmente agresivos”, afirmó Sun.

Esperanza a futuro

Para la doctora Sun, este trabajo marca el inicio de una nueva era en la lucha contra el cáncer. En los próximos cinco o 10 años, anticipó, “estas vacunas podrían estar aprobadas y disponibles para pacientes con cáncer en etapas tempranas. Sería un cambio enorme no sólo tratar la enfermedad, sino prevenir que regrese”.

Concluyó asegurando que, “vivimos un momento emocionante en la investigación del cáncer. Esta vacuna representa una oportunidad real para mejorar la vida de las pacientes. No se trata sólo de ciencia, se trata de darles una nueva posibilidad”.

Foto: Flow

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