Frente a un escenario marcado por sequías prolongadas en algunas zonas y lluvias cada vez más intensas en otras, el Gobierno de la Ciudad de México anunció una inversión histórica de 19 mil millones de pesos para atender agua potable, drenaje y saneamiento; sin embargo, el desafío no sólo es presupuestal, sino estructural.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada, reconoció que la capital enfrenta dos extremos: la escasez durante el estiaje y el exceso de agua en temporada de precipitaciones, fenómeno que se ha agravado por el cambio climático. Recordó que en 2025 se registró 43% más lluvia que el promedio histórico y que septiembre rompió récord con 83% más precipitaciones que cualquier otro septiembre.
“En la Ciudad enfrentamos dos grandes desafíos: la escasez de agua en temporada de estiaje en algunas zonas y, al mismo tiempo, el exceso de agua por lluvias cada vez más intensas, asociadas al cambio climático”, señaló.
Recordó que el año pasado se registró 43% más lluvia que el promedio histórico y que septiembre rompió récord con 83% más precipitaciones que cualquier otro septiembre en la historia de la capital.
7 mil millones para 2026 y 643 obras
Del monto global, 7 mil millones de pesos se ejercerán este 2026 en 643 obras y acciones. La distribución contempla:
- 3,360 millones de pesos para drenaje
- 3,080 millones de pesos para agua potable
- 560 millones de pesos para saneamiento
Esto representa un aumento de 77% en inversión respecto al año anterior.
En drenaje se realizarán 300 obras y acciones. Destaca la ampliación de redes: si en 2025 se intervinieron 300 kilómetros, este año se cuadruplicará la meta para alcanzar mil 200 kilómetros. Además, se construirán 10 mil metros de nuevos colectores en alcaldías como Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Magdalena Contreras, Tlalpan, Iztacalco, Xochimilco, Milpa Alta y Tláhuac, zonas que históricamente han enfrentado problemas de inundación.
Nuevo modelo hídrico: devolver agua al subsuelo
La mandataria capitalina destacó la continuidad del programa de “acupuntura hídrica”, que busca infiltrar agua de lluvia al subsuelo y dejar atrás el modelo extractivista de hace más de 100 años, basado únicamente en la sobreexplotación de pozos.
También se implementa tecnología de inteligencia satelital y georreferenciación terrestre para detectar posibles socavones en los más de 800 kilómetros de ductos que atraviesan la ciudad.
Más eficiencia y reparación de fugas
En agua potable se ejecutarán 304 obras y acciones enfocadas en sustitución de redes, rehabilitación de infraestructura, automatización y telemetría para detectar fugas invisibles.
La meta es triplicar el promedio anual de fugas reparadas y recuperar 300 litros por segundo, lo que equivale a 3 mil pipas diarias.
En saneamiento se modernizarán cuatro plantas de tratamiento de aguas residuales, lo que permitirá recuperar 500 litros por segundo adicionales, equivalentes a 4 mil 300 pipas diarias, avanzando hacia un modelo de economía circular y ciudad lacustre.
Más infraestructura y equipo especializado
La administración capitalina reforzó su capacidad operativa con 40 hidroneumáticos, retroexcavadoras, bombas de emergencia, los denominados “Hércules” —de los cuales ahora habrá ocho—, 200 bombas para extracción de agua en viviendas y equipos robotizados de inspección y rehabilitación de tuberías.
Entre las nuevas herramientas destaca un robot cámara para inspección interna de ductos y equipos fresadores para eliminar raíces que obstruyen tuberías, así como tecnología para instalar “mangas” que permiten rehabilitar tubos sin necesidad de abrir calles.
Con esta inversión histórica, el gobierno capitalino busca enfrentar simultáneamente la crisis de estiaje y el riesgo de inundaciones, fortaleciendo la infraestructura hídrica y modernizando el modelo de gestión del agua en la Ciudad de México.

