Antonio De Marcelo E.
Aunque todavía falta tiempo para el próximo proceso electoral local, en la Ciudad de México los partidos políticos ya comenzaron a reorganizar sus estructuras territoriales. No lo dicen abiertamente, pero los movimientos están ocurriendo.
Las tomas de protesta en comités delegacionales, los recorridos en colonias y la reactivación de liderazgos locales forman parte de una estrategia silenciosa que busca reconstruir presencia en alcaldías donde el mapa político sigue en disputa.
El caso del PRD capitalino es ilustrativo. Bajo la dirigencia de Nora Arias, el partido ha iniciado una etapa de reorganización territorial que incluye nombramientos en Azcapotzalco, Cuauhtémoc y Álvaro Obregón. No es casualidad. Son zonas con peso político histórico y con capacidad de reconfigurar escenarios locales.
Pero no es el único movimiento.
Otras fuerzas políticas también están operando en territorio, aunque con menor visibilidad pública. La lógica es clara: quien llegue tarde a reconstruir estructura, llegará tarde a competir.
La política en la Ciudad de México no se mueve únicamente en el Congreso ni en los discursos públicos. Se mueve en colonias, en comités vecinales, en liderazgos intermedios y en la capacidad de presencia cotidiana.
Por eso, lo que hoy parece reorganización interna mañana puede convertirse en ventaja electoral.
En la capital del país, el tablero político nunca permanece quieto. Y aunque todavía no hay campañas, los partidos ya empezaron a moverse.

