* Cerca del 80% de hombres ha experimentado algún trastorno neuropsiquiátrico sin comunicarlo
* En vísperas del Día del Padre, especialista destaca la importancia del bienestar psicológico masculino; ansiedad y depresión son los trastornos más frecuentes
La salud mental es un componente fundamental del bienestar individual y colectivo; sin embargo, en el caso de los hombres, su atención continúa enfrentando barreras asociadas a normas sociales y culturales que históricamente han privilegiado una visión de la masculinidad vinculada con la fortaleza, la autosuficiencia y el control emocional.
Roberto Mercadillo Caballero, psicólogo del Centro Neurológico y de Sueño, explicó que estas expectativas pueden dificultar la expresión de emociones y la búsqueda de apoyo profesional. Desde edades tempranas, muchos hombres son educados para afrontar sus problemas en silencio, lo que puede contribuir a la aparición o agravamiento de trastornos como ansiedad, depresión y estrés.

Añadió que casi el 80 % de los hombres en el mundo han reportado tener un desorden neuropsiquiátrico y no haberlo dicho, incluso al ser cuestionados sobre ello; aproximadamente el 40% jamás ha ido a una consulta de tipo psicológico o no ha hablado de lo que siente, y 20% de ellos nunca pretenderá ir.
Cuando hablamos de una enfermedad del cuerpo, sabemos que hay un órgano que no está funcionando adecuadamente y, una vez hallado el desequilibrio, puede haber una reparación o cura. “En el caso de la mente, es un poco diferente, es cierto que tenemos al sistema nervioso que nos permite pensar, sentir, actuar, y sabemos cómo tendría que funcionar adecuadamente. Pero también es cierto que ese sistema procesa la información que viene de fuera del mundo: lo que vemos, lo que oímos, lo que captamos y lo que recordamos. A veces el órgano está aparentemente intacto o se equilibra con algún fármaco, pero hay muchos otros elementos que están afuera y no necesariamente se curan así”, explicó el especialista.
Si se llega a presentar algún problema a este nivel, hablamos de desórdenes neuropsiquiátricos, afirmó el especialista.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), durante 2023 se registraron 8 mil 837 fallecimientos por suicidio en México; de ellos, el 81.1 % correspondió a hombres y el 18.9 % a mujeres. Estas cifras evidencian la necesidad de fortalecer las acciones de prevención, detección oportuna y atención de la salud mental masculina.
Los dos principales desórdenes de salud mental en los hombres son ansiedad, en primer lugar, y depresión, en segundo. Se estima que 10.7 % de hombres y 19.5 % de mujeres padece depresión, mientras que 15 % de hombres y 23.2 % de mujeres padece ansiedad, lo que puede atribuirse a factores biológicos, sociales y culturales; de acuerdo al especialista, también se debe considerar que los hombres buscan menos ayuda profesional debido a estereotipos de género, lo cual puede incidir en las cifras.
Mercadillo Caballero señaló que es primordial crear una conciencia del autocuidado y que los niños vean a los adultos de su familia actuar en este sentido.
El también neurobiólogo destacó la importancia de la comunicación: “En la medida en que los hombres aprendamos a escuchar con atención, vamos a hacer menos juicios, y en la medida en la que hagamos menos juicios, vamos a entender que cuando nosotros hablemos, no necesariamente nos tienen que enjuiciar y nos vamos a sentir con menos estigma y con menos miedo de hablar de lo que sentimos”, afirmó.
Explicó que hay varios signos que indican que un hombre tiene algún desorden de salud mental, como son: incapacidad para convivir, incluso con gente de confianza, insomnio, falta de energía, falta de interés por cosas que comúnmente disfrutaban, como convivir con sus amigos o hijos, o pasear a su mascota, descuidar su apariencia, incremento en el consumo de alcohol, tabaco u otro tipo de sustancias, y manifestar hostilidad, la cual puede convertirse en violencia.
En caso de que se presente alguno de estos signos, es importante acudir a recibir ayuda. El especialista indicó que el primer acercamiento se puede dar con un asesor escolar o con un médico general, quienes deberán valorar al adolescente o al adulto y recomendarle acudir con un psicólogo o psiquiatra, en caso de ser necesario.
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En la foto interior: psicólogo Roberto Mercadillo Caballero
Foto: Cortesía

