Entre el Grito, la familia y el recalentado, el pozole se convirtió en el protagonista de las Fiestas Patrias
Ciudad de México, 16 de septiembre de 2026.- La noche comenzó con el ritual de siempre: la bandera, los cohetes a lo lejos, el “¡Viva México!” y una mesa que poco a poco se fue llenando.
En muchas casas no hubo que discutir demasiado qué cenar.
El pozole llegó primero.
Rojo, blanco o verde; con lechuga, cebolla, rábano, orégano y chile al gusto. El plato que para muchos anuncia que septiembre ya está aquí volvió a ocupar el centro de la mesa durante la noche del Grito.
De acuerdo con una encuesta de Research Land, 68% de los mexicanos cenó pozole para celebrar la Independencia. Muy atrás quedaron los tacos al pastor, de suadero o de guisado, con 23%; tamales, tostadas y chiles en nogada alcanzaron 6%, mientras que pambazos, sopes y quesadillas representaron 3%.
El dato parece confirmar algo que se sabe más por la costumbre que por las estadísticas: hay comidas que se comen todos los días y hay otras que llegan con una fecha marcada en el calendario.
El taco puede aparecer cualquier martes.
El pozole, en cambio, tiene su cita con septiembre.
La batalla del taco contra el pozole
La encuesta incluso planteó una pregunta que podría provocar una discusión en cualquier mesa mexicana: ¿el taco supera al pozole como platillo nacional?
El 58% dijo que no.
Para ellos, al menos durante septiembre, el pozole conserva el trono. Otro 22% defendió al taco como el verdadero rey de los 365 días del año, mientras que 18% consideró que ambos merecen compartir la corona.
Solo 2% respondió que le daba igual.
Para Pablo Levy, director general de Research Land, no se trata realmente de una competencia gastronómica, sino de dos comidas que ocupan lugares distintos en la vida cotidiana: el taco está presente prácticamente cualquier día, mientras el pozole se relaciona con una fecha y, sobre todo, con reunirse alrededor de una mesa.
La fiesta fue en casa
Y si el pozole estuvo en la mesa, la mayoría de los mexicanos también estuvo en casa.
81% de los encuestados dijo que celebró el Grito en su hogar, acompañado de familiares o amigos.
Otro 12% eligió una plaza pública o el Zócalo para vivir la celebración, mientras que 2% prefirió un bar, cantina o restaurante.
Hubo también un pequeño grupo que decidió que la mejor manera de celebrar la Independencia era no celebrar: 5% respondió que se quedó en pijama, desde la cama.
Para brindar, el tequila y el mezcal fueron los favoritos, con 37%. La cerveza ocupó el segundo lugar con 29%, seguida de las aguas frescas con 19% y el refresco con 15%.
El verdadero examen llegó el 16
Pero la fiesta mexicana tiene una segunda parte.
Llega cuando termina la música, se recogen los platos y alguien pregunta qué quedó de la cena.
Entonces aparece el recalentado.
El pozole vuelve a entrar en escena, aunque ya no necesariamente como protagonista de la fiesta sino como remedio para la mañana siguiente.
33% de los mexicanos eligió el pozole recalentado para recuperarse de la noche del Grito.
Sin embargo, los chilaquiles le ganaron por poco: 36% los señaló como el remedio preferido para volver a la vida después de la celebración.
Otro 21% apostó por tacos de barbacoa o birria con consomé.
Y 10% decidió que la recuperación podía esperar: su estrategia fue suero, analgésicos y cama.
Porque la Independencia se celebra una noche, pero el cuerpo —como bien sabe cualquier mexicano después del festejo— puede tardar un poco más en recuperar su propia soberanía.
Septiembre también se celebra gastando
Detrás de los platos, las bebidas y las reuniones familiares también hay un movimiento económico considerable.
La Concanaco Servytur estima que las Fiestas Patrias dejarán durante septiembre una derrama económica de 39 mil 600 millones de pesos, principalmente por el gasto en alimentos, bebidas, hospedaje, entretenimiento, artesanías y servicios turísticos.
Así transcurrió otra noche mexicana: entre banderas y canciones, plazas llenas y casas familiares, tequila y cerveza, tacos y pozole.
Pero cuando llegó la hora de contar qué fue lo que realmente se puso en la mesa, el resultado fue contundente:
Siete de cada 10 mexicanos eligieron pozole para celebrar a México.
Y este 16 de septiembre, para muchos, la fiesta continuó con el mismo plato… aunque recalentado.

