Salud y nutrición

¿Sabías que el ruido nocturno pone en riesgo la salud auditiva de millones de mexicanos?

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El ruido es ya, a nivel mundial, un problema de salud pública, que no solo daña la audición, sino también la salud física y mental, y la calidad de vida de las personas.

En las ciudades mexicanas, el ruido nocturno se produce a causa del tráfico vehicular constante, la actividad comercial, la vida nocturna y eventos sociales. Estas fuentes generan una exposición continua que impide el descanso adecuado, especialmente en zonas con alta densidad urbana.

 En ciudades como la Ciudad de México, los niveles de ruido pueden alcanzar hasta 85 decibeles. Como referencia, los niveles ideales de ruido nocturno recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para Europa son de 40 dB máximo, siendo una meta aceptable la de 55 dB para los países en que la ideal no es factible. Siendo que la escala de decibeles es logarítmica, esos 30 dB de exceso implican una multiplicación muy significativa del nivel de ruido nocturno que pone en riesgo la salud de la población. Los efectos son acumulativos y muchas veces irreversibles.

La exposición constante a altos niveles de ruido durante la noche no solo afecta el sueño, sino que genera estrés, ansiedad y, eventualmente, pérdida de audición. “Un contacto continuo con ambientes ruidosos puede provocar daño auditivo progresivo, además de estar asociada con enfermedades cardiovasculares, alteraciones del sistema nervioso y afectaciones en la salud emocional”, advirtió el doctor Gonzalo Covera, director del Instituto Mexicano de Otología y Neurotología S.C. (IMON), organización médica especializada en el diagnóstico y tratamiento de la salud auditiva con más experiencia en el país.

El ruido excesivo y constante, además de afectar al oído con enfermedades como tinnitus o sordera, también puede provocar problemas como agitación respiratoria, aceleración del pulso, aumento de la presión arterial, dolor de cabeza y hasta artritis y colitis.

De igual forma, la exposición al ruido puede aumentar el riesgo de padecer angina de pecho o un infarto agudo de miocardio. Esto se debe a una activación de hormonas nerviosas, que va a provocar el aumento de la tensión arterial o la vasoconstricción.

Una prolongada exposición al ruido excesivo, además de provocar problemas de audición, genera ansiedad, estrés, fatiga y depresión tanto en seres humanos como en animales. También sabemos que el ruido puede afectar a la concentración y con esto podemos tener bajo rendimiento o fallas en la memoria.

No solo escuchar música a volúmenes altos o el uso de audífonos puede dañar el oído. El ruido de la ciudad, incluso el ruido de nuestras oficinas y casas puede hacerlo.

Normativas

En la gaceta oficial de la Ciudad de México del 23 de abril del 2021 se estableció la reforma de regulación de límite de ruido permitido (68 decibeles de 6 de la mañana a 10 de la noche y 65 decibeles de 10 de la noche a 6 de la mañana). El congreso catalogó al ruido excesivo como actividad riesgosa y quienes rebasen los límites serán acreedores a arresto de 36 horas, multas económicas, suspensión de actividades en los negocios y hasta confiscación de bienes.

Sin embargo, aunque en México existan estas normas que establecen límites permisibles de ruido, el principal reto radica en su aplicación efectiva, así como en la falta de monitoreo constante y de estrategias integrales para disminuir la contaminación acústica durante la noche. “Garantizar entornos sonoros más saludables implica no solo fortalecer la regulación, sino también promover una cultura de corresponsabilidad entre autoridades, sector privado y ciudadanía”, destacó el doctor Corvera.

Foto: Cortesía

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