Cultura

Museos que unen un mundo que los abandona

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● El lunes 18 se celebra el Dia Internacional de los Museos bajo el lema “Museos uniendo un mundo dividido”

● México es uno de los países con mayor densidad museística del planeta y, aun así, el presupuesto de la SC lleva años adelgazando hasta rozar lo simbólico: Sandra Ontiveros    

El 18 de mayo, el Consejo Internacional de Museos (ICOM, por sus siglas en inglés), celebra su Día Internacional bajo el lema «Museos uniendo un mundo dividido.» El gesto es noble, los museos como puentes entre culturas, como antídotos al conflicto, como refugios del entendimiento mutuo.

“Ochenta años tiene el ICOM; ochenta años de fe en que la vitrina y el objeto custodiado pueden hacer lo que la diplomacia no alcanza. Es una idea hermosa. Es también, en el caso de México, una idea con goteras”, destacó la maestra Sandra Ontiveros Melgar, profesora investigadora en las licenciaturas en Estudios e Historia de las Artes y en Estudios y Gestión de la Cultura del Colegio de Arte de la Universidad del Claustro de Sor Juana (UCSJ).

Indicó que México presume de ser uno de los países con mayor densidad museística del planeta, tan solo la red del INAH abarca 162 museos y casi doscientas zonas arqueológicas a lo largo del territorio, un patrimonio colosal, del tipo que los países ricos envidiarían y los turistas vuelan miles de kilómetros para ver.

El año pasado, más de 51 millones de personas visitaron un museo en este país. Cincuenta y un millones de veces alguien se detuvo frente a una pieza y, aunque fuera por un instante, habitó otro tiempo.

“Y, aun así, el presupuesto de la Secretaría de Cultura lleva años adelgazando hasta rozar lo simbólico”, apuntó la consultora a nivel nacional e internacional en materia de Gestión Cultural, Emprendimientos Artísticos, Culturales y Sociales. 

El INAH, expuso, responsable de custodiar ese patrimonio monumental, ha visto reducirse su financiamiento a casi la mitad en el transcurso de dos administraciones.

“El resultado ya no es abstracto ni burocrático, trabajadores que denuncian falta de insumos básicos, exposiciones que no se renuevan, infraestructuras que envejecen sin que nadie las atienda; la austeridad, aplicada a la cultura, no produce eficiencia, produce deterioro silencioso”, sentenció.

Aquí conviene hacer una distinción que en México se evita con notable constancia: tener instituciones culturales no es lo mismo que tener una política cultural. La primera es herencia; la segunda es decisión, acotó.

Un país puede heredar el museo más extraordinario del continente y, al mismo tiempo, no haber resuelto nunca si la cultura es un derecho que el Estado garantiza o un servicio que el mercado regula. “Mientras esa pregunta siga sin responderse, cada sexenio reinventará la rueda con otro nombre y otro logotipo, y el presupuesto seguirá siendo el primer renglón que cede cuando aprieta el recorte”.

Hubo —continuó—, sin embargo, un momento en que el silencio se volvió estridente. En junio de 2025, el Museo Nacional de Antropología cerró sus puertas por falta de personal de seguridad, precisamente el día en que fue galardonado con el Premio Princesa de Asturias de la Concordia.

“El galardón llegó puntual, el guardia, no. Si hay una imagen que resume la política cultural de los últimos años en México, es esa, el reconocimiento internacional y la precariedad doméstica mirándose a los ojos en la puerta de un museo cerrado”, puntualizó.

A esto se suma una paradoja que merece nombrarse, mientras el presupuesto público se contrae, las tarifas de acceso suben. “El Estado cobra más por entrar a su historia mientras invierte menos en preservarla. No es una contradicción accidental, es un modelo”.

La especialista en temas de políticas públicas en materia de cultura y desarrollo de industrias culturales y creativas compartió que el lema de este año, que invita a los museos a tender puentes, es una metáfora justa, aunque incompleta.

“Los puentes también necesitan mantenimiento, personal que los cuide, presupuesto que los sostenga. Sin eso, son monumentos a la intención; México tiene la colección, lo que parece faltarle es la convicción de que vale la pena pagarla”, sentenció.

Finalmente, celebrar hoy tiene sentido. Pero celebrar sin preguntarse qué condiciones harán posible que esos 51 millones de visitas sigan ocurriendo el año próximo sería, simplemente, otra vitrina vacía.

Foto: Archivo (Ilustrativa)

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