Por Olegario Roldan
“La transparencia es para quienes tienen obligaciones públicas y ejercen el poder público. La privacidad es para todos los demás”.
Glenn Greenwald
Convenios ocultos
La política poblana tiene ese talento casi artesanal para convertir el conflicto de interés en trámite administrativo. Ahora resulta que el
Congreso de Puebla
firmó un convenio con Factor Radio, medio propiedad ni más ni menos que de Leopoldo de Lara, actual Secretario General del propio Congreso. Sí, el mismo funcionario que debería cuidar las formas institucionales terminó beneficiado por la nómina legislativa. Todo muy republicano, por supuesto.
El asunto explotó otra vez porque la legislatura encabezada por
Pavel Gaspar
decidió practicar el viejo deporte local de esconder información pública hasta que alguien la encuentra.
Y cuando apareció el convenio, el diputado
Rafael Micalco
soltó una frase que retrata el momento político con precisión quirúrgica: “con una mano pega y con las dos cobra”. Difícil resumir mejor la elegante dinámica donde un medio golpea a opositores mientras recibe recursos del mismo poder que dice vigilar.
No ayuda demasiado que
Leopoldo de Lara
ya arrastre fama de operar más allá de sus facultades. En los pasillos legislativos incluso lo bautizaron —con ese humor involuntario que tanto prospera en la política mexicana— como “el diputado 42”, cortesía de
Susana Riestra
y su descripción de la influencia que ejerce dentro de la JUGOCOPO.
Y aunque el convenio fue firmado en 2025, cuando
Laura Artemisa
presidía el Congreso, nadie parece demasiado interesado en explicar por qué semejante joya administrativa terminó guardada bajo llave.
Movimiento imparable
En las oficinas de
Morena
ya no se respira triunfalismo, sino ese aroma entre café recalentado y crisis nerviosa que suele aparecer cuando las encuestas empiezan a parecer resultados de autopsia.
La dirigencia encabezada por
Ariadna Montiel
y
Andrés Manuel López Beltrán
enfrenta una colección de problemas digna de un catálogo de fin de sexenio: pérdida de apoyo popular, pleitos con aliados, señalamientos incómodos y hasta presiones desde Estados Unidos sobre algunos de sus cuadros.
Por si faltara algo, el evento de
Chihuahua
terminó funcionando más como simulacro de evacuación que como demostración de fuerza. Y todo ocurre mientras el reloj avanza rumbo a 2027, elección donde se jugarán gubernaturas y el Congreso.
Lo preocupante para
Morena
no es solo la caída en intención de voto; es descubrir que el famoso “movimiento imparable” empieza a moverse… pero en reversa.
De
Para DeReporteros

