Columnas

Ciudadanía borrada

Anúnciate aquí

Por: MARTÍN MARTÍNEZ OLVERA

Cuando en una sociedad suceden acciones provenientes de sus gobiernos, como el que su ejercicio constitucional se aleje de los principios que le ordena la Constitución servir y se acerca más a la justificación de recursos económicos, sin duda está lastimando la confianza de ese pueblo que la o lo encumbró.

Pero cuando su actuar contraviene con acciones que persigue como delitos en sus gobernados, como la corrupción, el cohecho, asociación delictuosa, etc., está, sin duda alguna, desalentando un ejercicio democrático de elección.

Cada vez más nos sorprende este gobierno constitucional federal con acciones que avala con su mayoría camaral para borrar de la sociedad a la ciudadanía, pasar por sobre su opinión persiguiendo a quien o quienes levanten una crítica, anular el valor de la formación política sometiendo a tómbola los cargos de elección, colocando en los cargos, surgidos de la búsqueda de democratizar el país, a incondicionales y manteniendo reelección para someter voluntades democráticas, entre otras más.

Si no bastaba con dejar la impresión de que los órganos que velan por procurar el respeto a la voluntad popular emitida en una urna con su voto, dejaron de ser vigilantes ciudadanos comprometidos con la democracia, ahora nos han sorprendido con el discurso de la injerencia extranjera en los procesos electorales llevando hasta el punto de que una elección pueda ser anulada si se da la percepción de que se violenta la soberanía de México.

Y quién determinará la existencia de tal injerencia que provocará que una o un candidato del partido en el poder, Morena, perdiera una elección? El mismo órgano a quien le entrega de regalo su permanencia laboral y que se encuentra, salvo un integrante, al servicio del poder en turno.

La toma del poder absoluto que está haciendo MORENA nos muestra, lamentablemente, que se está desvirtuando aquello que desde los hogares se impulsaba como virtudes cívicas y daban forma a los valores democráticos, para dejar a la sociedad como una masa que no se integra a la toma de decisiones y que evade su compromiso y responsabilidad cívica.

Las nuevas condiciones que se están estableciendo quitan maniobra a la sociedad, limitan la libertad de expresión y de pensamiento, condicionan el ejercicio de los partidos de oposición y coartan la observación internacional que alerta sobre peligros y riesgos de grupos del CEO en municipios, distritos locales y federales que se desdeñan convenencieramente.

Al gobierno no le interesa formar cívicamente a la sociedad, sino pulverizarla, quitándole acceso equitativo al propio ejercicio de gobierno y fraccionando con sorna sus virtudes al hacerlo partícipe de discursos que provocan burla desdeñando así el respeto mínimo que como persona merece.

La fórmula no es tan compleja, para tener democracia no se requieren tratados con los que la sociedad no esté familiarizada y se aleje, requiere de una participación activa que ejerza sus derechos de manera libre. Pero parece que nuestro país avanza para colocarse del lado de los gobiernos con autocracias que aquellos que luchan por las democracias, y la fórmula para centralizar el poder y borrando la ciudadanía, y en eso, nuestro país, ahí la lleva. Surrealismo?

SURREALISMO POLÍTICO

MARTÍN MARTÍNEZ OLVERA

De

Para DeReporteros

Clic para comentar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Arriba