Salud y nutrición

Pantallas ganan terreno al sueño entre niñas, niños y adolescentes mexicanos

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–  El sueño es fundamental para procesos de memoria y aprendizaje, entre otras cosas, destaca especialista

La mayoría de niñas, niños y adolescentes mexicanos no duerme las horas recomendadas para su edad, una situación asociada, entre otros factores, al creciente uso de pantallas y dispositivos móviles, advirtió el doctor Oscar Sánchez Escandón, presidente de la Sociedad Mexicana para la Investigación y Medicina del Sueño.

El especialista advirtió que el uso de teléfonos celulares, tabletas, computadoras y videojuegos está desplazando horas de descanso, una actividad fundamental para el crecimiento, el aprendizaje y la salud de niñas, niños y adolescentes.

“La exposición prolongada a dispositivos electrónicos, particularmente durante las tardes y noches, afecta la calidad del sueño. Además, la luz emitida por las pantallas puede alterar la producción de melatonina, la hormona encargada de regular los ciclos de sueño y vigilia, lo que dificulta conciliar el sueño y obtener un descanso reparador”, explicó.

De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2022, más del 65 % de los niños y casi el 91 % de los adolescentes pasan más de dos horas al día frente a pantallas, superando las recomendaciones internacionales para este grupo de edad.

Sánchez Escandón destacó que el sueño es un proceso biológico esencial para el desarrollo infantil, ya que durante el descanso el cerebro consolida los aprendizajes adquiridos durante el día, fortalece la memoria y participa en funciones clave para el adecuado funcionamiento del sistema inmunológico, no obstante, más de la mitad de la niñez mexicana no duerme lo suficiente. Por ello, aseguró, garantizar un sueño suficiente y de calidad debe considerarse una prioridad de salud pública.

Las necesidades de sueño varían de acuerdo con la edad. Mientras que las niñas y los niños de entre 6 y 13 años requieren entre nueve y once horas de sueño por noche, los adolescentes necesitan dormir entre ocho y diez horas diarias para favorecer su desarrollo físico, emocional y cognitivo.

El especialista señaló que una forma sencilla de identificar si un menor está descansando adecuadamente es observar cómo inicia su día. Un sueño suficiente suele reflejarse en un despertar con energía, buen estado de ánimo y disposición para realizar sus actividades cotidianas. En contraste, la falta de descanso puede manifestarse mediante irritabilidad, cambios de humor, dificultades de atención, bajo rendimiento escolar y problemas de aprendizaje.

“Es importante que madres, padres y cuidadores reconozcan estas señales, ya que con frecuencia las consecuencias de dormir poco pasan desapercibidas o se atribuyen a otros problemas. En los niños, la falta de sueño no siempre se manifiesta como cansancio; también puede expresarse mediante hiperactividad, impulsividad, dificultades para concentrarse e incluso conductas agresivas, síntomas que pueden confundirse con trastornos como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)”, concluyó Sánchez Escandón.

Foto de portada: Archivo (Ilustrativa)

En la foto interior: doctor Oscar Sánchez Escandón

Foto: Cortesía

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