Salud y nutrición

Avanzar en la incorporación de la salud cerebral a los sistemas de salud de todo el mundo: expertos

* Luego del encuentro convocado por Alzheimer’s Association y World Dementia Council en Buenos Aires 

* Día Mundial del Alzheimer: 21 de septiembre

BUENOS AIRES, Argentina.- Después de que los estudios LatAm-FINGERS y U.S. POINTER demostraran que una intervención estructurada sobre el estilo de vida puede generar mejoras cognitivas, investigadores, profesionales de la salud y referentes de sistemas sanitarios de todo el mundo se reunieron en Buenos Aires para abordar el siguiente desafío: cómo transformar esa evidencia en programas sostenibles, integrarlos a los sistemas de salud y lograr que puedan llegar a la mayor cantidad de personas posible.

Este fue el principal eje de la segunda jornada de Brain Health and Cognition in Latin America, el encuentro organizado por Alzheimer’s Association en alianza con World Dementia Council. Si durante el primer día la conversación se centró en cómo adaptar intervenciones basadas en evidencia a diferentes comunidades, la segunda jornada puso el foco en cómo llevar esas experiencias a la sociedad en general, incorporarlas a los sistemas de salud y generar las condiciones necesarias para sostenerlas en el tiempo.

La discusión abordó algunos de los principales desafíos que aparecen al pasar de un ensayo clínico a una política o programa de salud: financiamiento sostenible, integración con la atención primaria, medición de resultados, articulación entre distintos sectores y participación de la sociedad civil.

Maria C. Carrillodirectora científica y responsable de asuntos médicos de Alzheimer’s Association, destacó que esta etapa también requiere producir nueva evidencia. “Para nosotros, la ciencia de la implementación consiste en demostrar cómo podemos implementar este tipo de programas y luego medir su impacto, porque eso es lo que busca un programa de salud pública o un sistema hospitalario”, afirmó.

En esa dirección, Gustavo Sevlever, de FLENI, planteó que el desafío es avanzar desde iniciativas que dependen de líderes individuales hacia estructuras permanentes capaces de sostener las intervenciones en el tiempo. “Los campeones se retiran, los presupuestos fluctúan, los proyectos se terminan: tenemos que ir al sistema. El sistema permanece”, sostuvo Sevlever. Destacó además que no se trata necesariamente de crear nuevas intervenciones, sino de articular recursos y capacidades que ya existen en áreas como salud, educación, nutrición y actividad física. “Lo que nos falta no es invención, sino ensamblar las cosas que ya existen. No podemos escalar lo que no podemos medir”, afirmó.

Uno de los puntos centrales de la segunda jornada del encuentro fue que los expertos consideran que la investigación sobre implementación en el mundo real constituye la próxima frontera para transformar intervenciones prometedoras en soluciones de salud sostenibles. Coincidieron en la oportunidad de generar evidencia sobre cómo funcionan las intervenciones en comunidades reales, evaluar sus costos y beneficios y construir modelos que puedan sostenerse más allá de proyectos piloto o fuentes temporales de financiamiento.

Ana Luisa Sosa, del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, presentó la experiencia de integrar intervenciones de salud cerebral en las Utopías de Ciudad de México, una red de espacios públicos que ofrece servicios sociales, culturales, deportivos y de cuidado. La iniciativa busca utilizar infraestructura ya disponible para acercar estas intervenciones a las comunidades y desarrollar un modelo que pueda sostenerse desde el sector público.

La doctora Sosa destacó que crecer en escala requiere que los gobiernos se apropien de los programas y los incorporen como parte de los servicios que brindan a la población. “Tenemos que hacer que el gobierno sienta que el proyecto es suyo, que se adueñe del proyecto, porque de esa manera lo ve como algo que está ofreciendo a la comunidad”, afirmó. 

También señaló el papel de la sociedad civil para impulsar políticas sostenidas y comparó el desafío de la demencia con la experiencia de otros movimientos de salud que lograron convertir sus demandas en políticas públicas.

La segunda jornada también amplió la discusión hacia otro desafío: cómo lograr que la evidencia científica se traduzca en información capaz de llegar a la sociedad y ocupar un lugar en la agenda pública. Representantes de organizaciones de la sociedad civil y especialistas coincidieron en que los datos científicos son indispensables, pero que su impacto también depende de la capacidad de comunicarlos de manera clara, accesible y vinculada con las experiencias de las personas.

Las conversaciones de los dos días dejaron planteado así el próximo desafío para la salud cerebral en América Latina: transformar un cuerpo de evidencia científica cada vez más sólido en intervenciones que puedan integrarse a los sistemas de salud, medirse, sostenerse en el tiempo y alcanzar a comunidades con diferentes realidades sociales, culturales y económicas.

Foto: cortesía

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