Mujer

Depresión infantil, una realidad silenciosa que no debe ignorarse

* En el marco del Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, que se conmemora el 13 de enero, especialistas advierten que se trata de un problema latente que ha crecido en proporciones alarmantes

* La depresión infantil es un fenómeno multicausal en el que interactúan factores biológicos y del entorno, señala especialista de El Claustro

Existe una creencia falsa y profundamente arraigada en las sociedades modernas que sostiene que los niños, al no enfrentar las preocupaciones económicas o sociales de los adultos, no pueden padecer depresión.

Este mito invisibiliza a una población altamente vulnerable, ya que la depresión infantil es real y puede afectar de manera significativa el desarrollo neurológico, social y emocional, advirtió la maestra Patricia González Rodríguez, directora del Colegio de Psicología de la Universidad del Claustro de Sor Juana (UCSJ).

En el marco del Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, a conmemorarse el 13 de enero, y cuya campaña —impulsada por organizaciones como la OMS y la Cruz Roja— busca visibilizar esta enfermedad, romper el estigma que la rodea y promover la búsqueda de ayuda, la especialista subrayó que se trata de un padecimiento tratable que afecta a millones de personas en el mundo, pero que con frecuencia deja de lado a quienes representan el futuro de las sociedades: la infancia.

De acuerdo con González Rodríguez, aunque históricamente la población infantil ha sido relegada en las estadísticas de salud mental, las investigaciones actuales revelan un problema latente de proporciones alarmantes. Datos de la Clínica Universidad de Navarra indican que uno de cada veinte niños sufrirá depresión antes de cumplir los 19 años. “Lo más preocupante es que menos de la mitad recibirá el tratamiento adecuado”, señaló.

En México —expuso—, la situación exige atención inmediata. Según cifras de la ENSANUT y el INEGI, el pensamiento suicida en menores de entre 10 y 19 años aumentó del 5.1 % en 2020 al 7.6 % en 2022.

“El sexo es un factor determinante: las niñas y adolescentes son las más afectadas, con el doble de casos que los varones (10.2 % frente a 5.1 %). Durante el pico de la pandemia por COVID-19, en 2020, se registró el mayor número de defunciones por suicidio en menores, una herida social que aún no termina de cerrar”, aseveró.

La directora del Colegio de Psicología de la UCSJ explicó que la depresión infantil nunca tiene una sola causa, sino que es el resultado de la interacción entre factores biológicos y ambientales. En el ámbito neurobiológico y genético, puede existir una predisposición hereditaria, así como alteraciones químicas reales. La desregulación de neurotransmisores como la serotonina —relacionada con el estado de ánimo— y fallas en el eje neuroendocrino (hipotálamo-hipófisis-tiroides) pueden desencadenar el trastorno, independientemente de la voluntad del niño.

En cuanto a los factores psicológicos y traumáticos, estos pueden ir desde la pérdida de un ser querido hasta el maltrato, el abuso o cualquier experiencia negativa significativa que el niño no logre procesar adecuadamente.

Muchos de estos factores se originan en el entorno familiar y social cercano: hogares marcados por la violencia, la negligencia o comentarios descalificadores como “eres un tonto” o “no haces nada bien”, que se convierten en caldos de cultivo para la depresión. A ello se suman el acoso escolar (bullying) y la falta de redes de apoyo sólidas.

“Es un error común buscar en los niños los mismos síntomas que en los adultos. Mientras que en los adultos suele predominar la tristeza profunda, en los niños la depresión se manifiesta con mayor frecuencia a través de la irritabilidad”, explicó la especialista.

Un niño con depresión puede mostrarse malhumorado, frustrado o explosivo ante situaciones que antes no le afectaban. Otro signo relevante son los síntomas somáticos, como dolores recurrentes de estómago o cabeza sin causa médica aparente.

“Con frecuencia, estos cuadros se confunden con problemas de conducta, ansiedad o trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), cuando en realidad se trata de una depresión subyacente”, puntualizó.

Respecto a las señales de alerta, González Rodríguez enfatizó que madres, padres y docentes deben prestar atención a cambios persistentes que se prolongan durante semanas o meses, como la pérdida de interés (anhedonia) en actividades que antes resultaban placenteras o el rechazo a las actividades escolares.

También mencionó alteraciones en el apetito y el sueño —comer en exceso o perder el interés por la comida, dormir demasiado o padecer insomnio y pesadillas frecuentes—, así como baja autoestima y sentimientos de culpa, expresados en pensamientos como “no sirvo para nada” o en la tendencia a responsabilizarse por problemas de los adultos, como un divorcio.

A estos signos se suman conductas regresivas, como volver a hablar como bebé, mojar la cama o manifestar temores obsesivos relacionados con la muerte, además de la elección reiterada de “finales tristes” en juegos, dibujos o representaciones teatrales.

La especialista subrayó la urgencia de la prevención y la importancia de distinguir los distintos niveles de riesgo: el pensamiento suicida (expresiones de deseo de no existir), la ideación suicida (cuando ya hay un plan o una forma pensada para quitarse la vida) y las conductas autodestructivas, como escaparse de casa o provocarse daño físico.

“La prevención comienza con un estilo de crianza empático. No se trata de eliminar los límites, sino de fortalecer la autoestima y la tolerancia a la frustración desde el amor y la validación. La educación emocional es fundamental: hablar de los afectos y crear espacios familiares donde cada integrante pueda expresar cómo se siente sin ser juzgado”, recomendó.

La depresión infantil es una realidad que no puede ni debe ser ignorada. Si la tristeza o la irritabilidad de una niña o un niño interfiere con su vida escolar o familiar, es indispensable buscar de inmediato el apoyo de un profesional de la salud mental.

Foto: Archivo (Ilustrativa)

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