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¿Venezuela arrastrará a México?

Por: ARMANDO RÍOS RUIZ

Gracias a la intervención de Estados Unidos, Venezuela pudo al fin deshacerse de la dictadura representada por Nicolás Maduro, impuesta hace 25 años por Hugo Chávez, mediante una acción que muchos, incluidos venezolanos, ya no creían y que deja dudas sobre el futuro político de esa nación, toda vez que el mismo Trump, anunció que la Casa Blanca se encargará de su destino, que incluye el de los yacimientos de petróleo más grandes del mundo.

En este momento, la mayoría de venezolanos vive incierta e impedida de construir su propio futuro, basado en acciones que devuelvan la democracia desaparecida y suplida por una dictadura nefasta que, más que a nadie, ha servido como fuente inspiradora para nuestros dos últimos mandatarios, que así encontraron el catecismo que da la instrucción necesaria para imitar ese destino y prolongar la agonía de la población, por quién sabe cuántos años más.

La Constitución de Estados Unidos concede facultades para intervenir en otros países, siempre y cuando la decisión será aprobada por el Congreso. No obstante, el sentido de la misma ha sido interpretada de otra forma por el mandatario en turno y llevada hasta sus últimas consecuencias, sin escuchar más que su propia voz, como acaba de ocurrir con la nación sudamericana.

Existen bastantes candados para llevar a cabo acciones como la de Venezuela, impuestos por una multitud de organismos internacionales y por las mismas leyes del país del norte, a las que se añaden las del condenado a ser invadido. Pero esto no quiere decir que sea imposible, si el Congreso aprueba la intervención, como ha ocurrido con algunos países árabes.

La decisión del Mandatario del norte pone también en entredicho la lucha incansable y atestada de peligros que sufrió Corina Machado, quien, a pesar de haber sido condenada a cárcel e inclusive a muerte por el sólo hecho de rebelarse contra la dictadura, merece convertirse en la legítima sucesora de Maduro, toda vez que por artilugios de éste fue impedida a participar en elecciones.

Si no es así, entonces el turno pertenece a Edmundo González Urrutia, legítimo ganador de las últimas, cuyo triunfo fue arrebatado por el dictador y de cuya victoria no se ha hablado absolutamente nada en las declaraciones de Trump, quien simplemente lo ha ignorado como si no hubiera existido jamás.

Mientras, en Venezuela, el Tribunal Supremo de Justicia dispuso que la vice presidente Delcy Rodríguez, asuma la jefatura del Estado, debido a que la Constitución le atribuye la función de suplirlo, al considerar que la ausencia obedece a un secuestro mediante una agresión extranjera.

Trump ha dicho que Corina Machado no podrá suplir a Maduro, porque, —así parece—, decidió personalmente que no cuenta con el apoyo ni respeto del país, cuando todo se ve al revés, porque los venezolanos han expresado en reiteradas ocasiones un reconocimiento a ultranza del esfuerzo hecho por la incansable luchadora. De los peligros sufridos y del beneplácito alcanzado por incontables compatriotas, que la veían como la inminente sucesora.

Pero parece que el destino quedó en manos de quien ejecutó la detención de Maduro, como haya sido. Quien no ha dejado también de insistir en que el petróleo será manejado por Estados Unidos, porque los dos últimos dictadores se lo robaron. Dictamen que más parece aludir a un botín de guerra.

Su decisión sobre el futuro de Venezuela, también parece apuntar a un rencor personal, por la decisión de Noruega, de conceder el Nobel de la Paz a Corina Machado y no a él, por el que luchó denodadamente, al mediar para “terminar con siete u ocho guerras interminables”. Palabras suyas.

Mientras tanto, en México hubo júbilo por la captura de Maduro, porque esta determinación se convierte en un indicador de que en México podría ocurrir algo parecido, al hacer pagar a la familia real, incluida la misma presidenta, los escandalosos delitos jamás perpetrados en nuestra historia, así como la cínica colusión con los criminales, a los que el mismo Trump declaró terroristas.

PERFIL DE MÉXICO

Armando Ríos Ruiz

Ariosruiz@gmail.com

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¿VENEZUELA ARRASTRARÁ A MÉXICO?

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