- La exposición El medio (in)material, se inaugura el jueves 5 de marzo, a las 16:00 horas, en el Foro R38 de la Universidad del Claustro de Sor Juana
- Está integrada por piezas elaboradas en cianotipia, fotogramas en diversos soportes, dibujos con técnica de frottage, además de instalaciones creadas con materiales perecederos como tortillas y flores
A partir de lo efímeros que son los objetos y de cómo cambian con el tiempo, dejando huellas, se pueden contar muchas historias. Incluso aquello que desaparece o dura poco puede tener un significado muy importante dentro de las sociedades humanas.
A partir de esta perspectiva nace el proyecto académico “Vestigios del futuro”, dedicado a la cultura material, entendida como el conjunto de objetos que dan forma a las prácticas, identidades y narrativas de una sociedad, cuya concreción es la exposición colectiva El medio (in)material, a inaugurarse el jueves 5 de marzo, a las 16 horas, en el Foro R38 de la Universidad del Claustro de Sor Juana (UCSJ).
El Foro es una especie de “teaching Museum” que integra sus exposiciones y programas a los planes de estudios de las licenciaturas del Colegio de Arte para promover el aprendizaje activo y práctico sin ser una materia curricular, dando libertad a los estudiantes del Comité Curatorial para trabajar sin la presión de una calificación.
De esta labor surgió esta propuesta que pretende una reflexión crítica sobre cómo los objetos que constituyen nuestra cultura material configuran nuestra comprensión de la historia, y a su vez cómo las interpretaciones de estos mismos construyen narrativas cargadas de intenciones, ideologías y relaciones de poder; hasta el momento se han expuesto las muestras El ayer exitozado y El (anti)fetichismo de las mercancías.
Para esta ocasión, la muestra colectiva con obras de Dash Bara, Albane H. Adrianne, Sebastián Machado Batanero y Ricardo Cuevas —éstos últimos profesores del Colegio de Arte—, está integrada por piezas elaboradas en cianotipia, fotogramas en diversos soportes, dibujos con técnica de frottage, así como instalaciones creadas con materiales perecederos como tortillas y flores.
Rebeca Rosales Reyes, curadora del ciclo y estudiante de la Lic. en Estudios e Historia de las Artes manifestó que el ciclo expositivo trata sobre la cultura material y cómo se la percibe, no como objetos simples, sino como artefactos que resguardan historia, “que están vivos y que van mutando de acuerdo con nuestro campo cultural”.
Así, en la exposición El medio (in) material, hay un juego entre la materialidad y la inmaterialidad de los elementos, por lo que fue dividida en dos núcleos: el indicio, que es la huella, el registro de algo, lo que queda de, y, por otro lado, lo efímero, que denota la trascendencia de los objetos y cómo se van borrando de la memoria.
Compartió que la exhibición cuenta con una máscara hecha con tortillas titulada “¿Qué alimenta la identidad mexicana?”, del artista Dash Bara, una instalación resultante de una serie de entrevistas a estudiantes de la universidad donde se les pidió comentar algo positivo y algo negativo de la conquista de México. Las respuestas están integradas sobre las caras de las tortillas en una especie de ofrenda al país, en la que se comparte qué es lo que lo construye, tanto lo bueno como lo malo.
La artista Albane H Adrianne, participa con la pieza “Flores y gritos”, se trata de una serie de rosas en cuyos pétalos borda con estambre versos de poemas en náhuatl, que recalcan lo efímero de estos brotes y la caducidad de la articulación del sentido.
Por su parte, Sebastián Machado Batanero participa con una serie de 19 cianotipias —técnica de impresión fotográfica que utiliza luz solar y sales de hierro para crear imágenes en color Azul de Prusia— en diversos formatos y soportes, que son básicamente duplicaciones de las bolsas de basura y objetos descartados que el artista se encuentra en la calle, durante sus trayectos en la ciudad, sea caminando o en bicicleta.
Quien además de su labor creativa se desempeña como profesor de fotografía, detalló que su propuesta es hacer una suerte de taxonomía de la basura, inspirada en los cianotipos de la botánica inglesa Anna Atkins (1799-1871), quien realizó el primer libro de fotografías a partir de cianotipias de plantas y algas del Reino Unido.
“Trabajo con la basura porque está en todos lados, se ha convertido en un material, por un lado, devastador, porque estamos cometiendo un ecocidio con la cantidad que tiramos en la calle, pero, por el otro lado, hay tanta que permite seguir con un proyecto como éste; tristemente parece no tener fin”, comentó.
Indicó que su propuesta también habla un poco de cómo las personas se relacionan con las cosas que consumen, por ejemplo, al terminar de comer un pan dulce, normalmente se desecha su bolsa de plástico, se tira y termina en las calles, “yo la ‘rescato’: hago una imagen y la regreso a su estado de vestigio”.
Ricardo Cuevas, artista y profesor de Análisis de la imagen, contribuye a la exhibición con dos series: la primera, de dibujos realizados con la técnica del frottage en Azul de Prusia, sobre las Flaktürme (torres antiaéreas nazis) de Viena.
“Realicé un ejercicio de performance: al encontrar una grieta en el edificio, colocaba papel con pigmento y lo frotaba para crear la pieza. Me interesaba acariciar esa fisura y revisitar, desde la casualidad, ese hecho histórico terrible, que es también una grieta personal, histórica y en la propia geografía de la ciudad”, expuso.
Las piezas, a primera vista, parecen paisajes, “se ve muy bonitas”, pero al acercase, el público descubrirá, a través del texto de las cédulas, la historia que está detrás.
“Seleccioné el Azul de Prusia, por ser el primer pigmento sintético y por tener una fuerte relación con la cianotipia, pero, principalmente, por su ominoso origen: se formó en las cámaras de gas de los campos de exterminio nazi, debido a la reacción química entre el residuo de cianuro de hidrógeno (un gas altamente letal) y el hierro presente en las paredes”, destacó.
Su segunda serie son cinco fotogramas hechos en hojas vacías tomadas del libro de historia del arte que fueron dejados al sol durante mes y medio, básicamente. La idea es demostrar que todo es fotográfico si se le da el tiempo suficiente, todo está dispuesto a ser marcado por la luz como vestigio temporal.
“Las figuras que armé en esos marcos que encapsulé para dejar en la intemperie durante mes y medio, quieren hacer este juego con el espectador de que parezcan, ya sea flechas Clovis, restos humanos, huesos o lo que se imaginen, con lo que se le propone al espectador un tipo de juego de sentido, a partir de una pregunta elemental que nos hacemos todos frente a cualquier problema: ¿A qué se parece?, ¿cómo lo relaciono?”, expresó.


