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Pobre Cuba, tan cerca de EU y más cerca de sus dictadores

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Por Ricardo Burgos Orozco

Estados Unidos acusó formalmente por cuatro homicidios a Raúl Castro, presidente de Cuba entre 2008 y 2018, cargo heredado por ser hermano de Fidel Castro. Las imputaciones contra ese personaje se enmarcan en la obsesión injerencista — nunca en busca de justicia — del mandatario norteamericano, Donald Trump; así, hay el riesgo de que la Casa Blanca haga un operativo de extracción en La Habana similar a lo que sucedió con Nicolás Maduro en Caracas, Venezuela, el 3 de enero de este año.

Washington afirma que Raúl Castro Ruz fue responsable político y ejecutor de la operación donde fallecieron cuatro personas el 24 de febrero de 1996 cuando tres avionetas despegaron desde Florida para una misión rutinaria, pero dos fueron derribadas por cazas cubanos. Las aeronaves quedaron prácticamente desintegradas. Según la versión de la Organización de Estados Americanos y la Organización de Aviación Civil Internacional, el incidente ocurrió en aguas internacionales.

Como no existe un tratado de extradición vigente entre Estados Unidos y Cuba, la Fiscalía norteamericana ya emitió una orden de arresto para Raúl Castro Ruz, de 94 años de edad. Para hacer efectiva la captura del exdictador isleño, el gobierno norteamericano depende de una entrega voluntaria, un cambio de régimen en ese país caribeño o una intervención extrajudicial como ocurrió con Nicolás Maduro.

Pese a su edad, Raúl Castro Ruz es el hombre con más poder e influencia en Cuba. Aunque formalmente ya no ocupa la presidencia ni la jefatura del Estado, mantiene el control supremo de las fuerzas armadas, la inteligencia y la dirección del Partido Comunista. Detrás de él, la estructura del poder se divide en dos: la cúpula política con Miguel Díaz – Canel como presidente y primer secretario del partido (único, por cierto, como aspira Morena en México) y el aparato militar y económico.

En Cuba se ha pretendido convencer de que en ese país se practica una “democracia popular”, pero eso está muy alejado de la realidad porque a final de cuentas se trata de un régimen autocrático. Se vota, pero no se elige porque el Partido Comunista decide de antemano. La Seguridad del Estado y las organizaciones fundamentalistas de izquierda se encargan de que ninguna persona ajena a la ideología comunista llegue al poder. Así, Miguel Díaz Canel, el actual presidente, es un dictador impuesto por la cúpula que representa Raúl Castro Ruz. 

Ante la acusación de asesinato contra el anciano líder isleño por parte de Estados Unidos, el viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío afirmó que es fraudulenta, carece de fundamento legal, político y moral. Calificó como “acto canalla” y de un favor político a los cubanos residentes en territorio estadounidense la incriminación contra Castro Ruz.

Mientras tanto, Cuba atraviesa por su peor crisis desde 1898, con un desplome del Producto Interno Bruto (PIB) de 6.5 por ciento. Hay una grave crisis humanitaria, con apagones masivos, escasez extrema de alimentos y medicamentos, hiperinflación y niveles de pobreza extrema que alcanza casi al 90 por ciento de la población.

La dictadura cubana sigue defendiéndose con el argumento del supuesto bloqueo comercial norteamericano, que en realidad es embargo comercial, pero – no nos engañemos — el gobierno de Díaz Canel tiene la posibilidad de comerciar con casi todos los demás países del mundo, aunque su torpeza e inoperancia ha provocado la profunda crisis que se vive en la isla. La presencia de Estados Unidos es sólo un pretexto de la dictadura ante sus graves errores económicos, financieros y sociales. 

Pobre Cuba, tan cerca de Estados Unidos y mucho más cerca de sus dictadores empezando por Fidel Castro, que traicionó a su propia revolución y a sus compatriotas.

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