Metropoli

Con rock, cumbia y ska el Metro festejó 57 años en la Glorieta de Insurgentes

metro insurgentes

Durante cuatro días, la Glorieta del Metro Insurgentes dejó de ser solamente un punto de paso para convertirse en una pista de baile.

Frente a la música, poco importaron las edades ni el ritmo. Jóvenes, adultos y quienes llevan varias décadas viajando en el Metro se encontraron en un mismo lugar para celebrar los 57 años de este sistema de transporte, que desde el 4 de septiembre de 1969 mueve diariamente a millones de personas por la Ciudad de México y la Zona Metropolitana.

La invitación era sencilla y provocadora: “todos pueden sacar los prohibidos”.

Y muchos aceptaron.

Desde el miércoles comenzaron las presentaciones. Liran’ Roll, Aarón y su Grupo Ilusión, Los Askis, Anxolotes, Saya, Interpuesto y la Orquesta del Metro fueron algunos de los encargados de ponerle música a la celebración.

Después llegaron otros ritmos y otras generaciones: Juan Manuel Torreblanca, RoboDJ Rafa Meza, Barbie Williams, Kumbia Live, Orquesta La Típica, Jamaica Sonora, Luca Orozco, Norteños Band, Sonora Son de Vida, Perfume con Aroma de Mujer y Los Karmann Ghia, entre otros.

La Glorieta se convirtió entonces en un pequeño retrato musical de México. Sonidos distintos, canciones conocidas y recuerdos que, para muchos, forman parte de su propia historia.

Hubo quienes llegaron solamente a escuchar y terminaron bailando. Otros se animaron desde la primera canción. Y seguramente más de uno descubrió que, aunque el cuerpo ya no responda como antes, todavía quedan algunos pasos guardados.

Así transcurrió la celebración por los 57 años del Metro: entre canciones, aplausos, recuerdos y baile.

El director general del Metro, Adrián Rubalcava Suárez, agradeció, a nombre de la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, a las agrupaciones que participaron de manera gratuita en esta celebración, organizada en colaboración con Cultura Metro.

Porque el Metro no solamente ha sido durante 57 años el camino para llegar al trabajo, a la escuela, a casa o a una cita.

También ha sido escenario de encuentros, historias, despedidas, reencuentros… y esta vez, durante cuatro días, también fue pista de baile.

Y sí: los prohibidos también tuvieron su estación de llegada.

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