Por: MIGUEL A. ROCHA VALENCIA
Libro “Ni Venganza ni Perdón” confirma podredumbre en 4T
Sobre la podredumbre, chantajes y persecuciones de la 4T podrán escribirse muchos libros; corrupción que diversos medios lograron comunicar cotidianamente a la opinión pública durante el gobierno del ganso de Macuspana y que hoy, pese a los esfuerzos, no se puede extirpar de la administración pública en sus tres niveles de gobierno y de los órganos que dejaron de ser autónomos.
“Ni Venganza ni Perdón” de Jorge Fernández y Julio Scherer Ibarra, resulta una recopilación que confirma lo que ya todos sabíamos y agrega detalles sobre la operación, robo y desvío de recursos públicos, así como la ligazón de palacio Nacional con el crimen organizado.
Explicaría porqué el mayor negocio de la 4T o del clan López, fue el huachicol en todas sus expresiones al lado de los Bartlett en una sociedad con criminales, donde los homicidios fueron parte de la trama, así como la corrosión de instituciones tan respetadas como la Marina a cargo del exsecretario Rafael Ojeda Durán que involucró a sus sobrinos Vice y Contra almirantes, además de la pléyade política de parientes, compadres y amigos.
Ese Ojeda Durán que ahora se sabe, se gastó 300 millones de pesos más destinados para un super buque multipropósitos que nunca se construyó, pero hubiera resultado muy útil en la empresa criminal del huachicol donde los López están metidos además del mencionado secretario de Educación Mario Delgado. Sergio Carmona ya no puede acusar a nadie, aunque si lo hizo ante el FBI antes de ser asesinado en Nuevo León.
“El crimen organizado se portó bien”, agradeció en su momento el hijo predilecto de Macuspana luego de las elecciones del 2021 donde se aplicaron miles de millones de pesos de procedencia ilegal y se evidenció con cinismo la participación de los delincuentes en varios estados de la República que a cambio recibieron en contraprestación impunidad en gobiernos estatales, municipales y los respectivos territorios.
Fue entonces que se habló de un narcoestado y se determinó que más de la tercera parte de la geografía nacional estaba en manos de los cárteles a quienes no se tocó ni con una carpeta de investigación.
Nada nuevo diríamos, pero si detalles desconocidos como el que la trama, como ya se sospechaba, del negocio huachicolero, se operó desde palacio Nacional, aunque claro, faltó mencionar que desde ahí también se aplicaba la extorsión a empresarios de todo tipo, incluyendo de medios de comunicación para que colaboraran con la 4T ya sea con dinero o reproduciendo los mensajes presidenciales.
Falta precisar que la cabeza de todo ello y la recolección de dinero empresarial bajo el chantaje vil fue el coautor o entrevistado del libro y si no, que lo digan quienes fueron víctimas de las amenazas de Sherer Ibarra, incluyendo al empresario y banquero Julio César Villarreal dueño de Villacero y Afirme o el abogado Juan Collado cuya libertad se ofreció a cambio de entregar su empresa al hijo del fallecido exdirector de Excélsior.
Pero no hay pruebas dirán en las mañaneras; Jesús Ramírez Cuevas, exayudante de famoso escribano fallecido, es multimillonario, pieza fundamental de toda la trama y aun así conserva su lugar en palacio Nacional donde se afirma que no hay pruebas para iniciarle alguna indagatoria. Ni siquiera se le separa del cargo.
Eso indica lo que ya hemos comentado aquí acerca de las organizaciones criminales, donde no hay testigos porque todos son cómplices y cuando alguien se quiere salir del huacal como ocurrió con Sergio Carmona, simplemente se le suprime, como también ocurrió con los capitanes que denunciaron y fueron piezas clave en el ilícito negocio del petróleo robado, refinado e importado.
Lo mismo con el gas y otros productos, tal vez por eso Pemex sigue tragando dinero fiscal y se le condonan adeudos, independientemente de que esté en quiebra, decline su producción y se inunde en corrupción.
Hablar de 600 mil millones de pesos, resulta a estas alturas un cuento; son muchos miles de millones de pesos y dólares más los que se han robado los cuatroteros que con cinismo pregonaron el no robar, no mentir y no traicionar cuando en el fondo hicieron todo lo contrario. Se atascaron y se atascan en el dinero de los mexicanos y aun así, como manda el manual se dicen inocentes, impolutos e incapaces de algo turbio, incluyendo “comprar” los órganos electorales para conseguir posiciones políticas aunque deban entregarlas al crimen.
Miguel A. Rocha Valencia
Yo Campesino
De
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