Ecología

Cuatro contingencias en menos de dos meses y casi cero días limpios en CDMX

  • La crisis del ozono exige decisiones estructirales, no medidas temporales
  • En lo que va del año, la ZMVM y el Estado de México no han tenido un solo día limpio. La CDMX solo ha registrado cuatro
  • De acuerdo con el Global Burden of Disease (GBD) 2021 del Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME), en México se estimaron 50 mil 073 muertes prematuras en 2021asociadas a la contaminación del aire
  • De estas muertes, 2 mil 364 fueron atribuibles específicamente a la contaminación ambiental por ozono

La Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) enfrenta una nueva Fase I de Contingencia Ambiental por ozono, de acuerdo con la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe). Esto significa que prácticamente todos los días de 2026 han registrado niveles de contaminación que elevan riesgos para la salud, señaló el Observatorio Ciudadano de Calidad del AIRE.

Se sabe que el ozono está asociado con el incremento en hospitalizaciones respiratorias, agrava el asma y la enfermedad obstructiva crónico pulmonar (EPOC), disminuye la función pulmonar, incrementa el riesgo cardiovascular en poblaciones vulnerables, especialmente en niñas y niños, mujeres embarazadas y en adultos mayores, bajo peso al nacer, entre otras afecciones respiratorias, y, finalmente, también puede causar la muerte. Cada contingencia implica un aumento medible en riesgo sanitario.

El reporte global De la cuna a la tumba  analiza los daños a la salud constantes, severos, acumulativos en las personas, los animales y las plantas por la contaminación del aire a causa de la quema de combustibles fósiles.

El ozono se forma a partir de óxidos de nitrógeno (NOx) y compuestos orgánicos volátiles (COV), cuyos principales emisores en el Valle de México son:

  • Transporte motorizado (vehículos y motocicletas)
  • Combustión de combustibles fósiles
  • Fugas de las instalaciones dependientes de gas
  • Evaporación de solventes

Ante ello, Stephan Brodziak, coordinador de la campaña de calidad del aire de El Poder del Consumidor, expresó: “No podemos seguir a expensas de condiciones meteorológicas, tanto para explicar las altas concentraciones de ozono como para esperar a que la calidad del aire mejore por el viento o la lluvia. Llevamos años estancados en Ciudad de México sin mejorar la calidad del aire de manera sistemática. Las autoridades simplemente han normalizado el mal estado de la calidad del aire: llevamos 4 días de aire limpio en todo 2026; en 2025 tuvimos 5 contingencias por ozono y en 2024 tuvimos 11, y a pesar de ello no se ha hecho ningún cambio de fondo que nos lleve a limpiar el aire que respiramos. El problema no es el clima, el verdadero problema es la falta de voluntad política para implementar los cambios que sabemos que se necesitan y que no son un botín político a corto plazo”.

La recurrencia de contingencias demuestra que no existe una estrategia estructural coherente para reducir la base emisora de precursores de ozono. Se sigue operando con medidas reactivas (Hoy No Circula ampliado, restricciones temporales), pero no se están tomando decisiones de fondo en tres dimensiones críticas.

Regulación vehicular estricta

  • Estándares de emisiones más ambiciosos y con cumplimiento real.
  • Eliminación progresiva de vehículos altamente emisores.
  • Electrificación acelerada de flotas públicas y de alto kilometraje.
  • Desincentivo fiscal y normativo a motocicletas sin convertidor catalítico.

Transición tecnológica y energética

  • Estrategia metropolitana de electromovilidad.
  • Solarización masiva a través de la generación distribuida en techos tanto para generar electricidad como para calentamiento de agua.
  • Sustitución progresiva de instalaciones dependientes de gas por soluciones eléctricas (estufas de inducción, bombas de calor y calentadores).

Reducción de las necesidades de movilidad de la población

Se requiere una política de largo plazo basada en la planificación del desarrollo urbano compacto y ordenamiento territorial a través de:

  • Implementación de usos de suelo mixto.
  • Contención y reducción de la mancha urbana.
  • Ciudades de proximidad (“15 minutos”) a través de la dispersión de polos económicos atractores de viajes.
  • Planeación que acerque vivienda, empleo y servicios.
  • Política de densificación urbana y de desincentivo a usos de baja densidad del suelo urbano.

Teletrabajo y digitalización

  • Incentivos fiscales y regulatorios para esquemas híbridos.
  • Metas sectoriales de reducción de desplazamientos.
  • Políticas laborales compatibles con reducción de emisiones.

Infraestructura masiva de transporte público

  • Expansión y modernización de metro, Metrobús y tren suburbano.
  • Electrificación del transporte público.
  • Salida de microbuses.
  • Inversión prioritaria al transporte público frente a infraestructura para automóvil.

Desarrollo de la movilidad activa

  • Infraestructura ciclista protegida y socialmente justa.
  • Espacio público seguro para peatones.
  • Reducción estructural del uso del automóvil particular.

Desincentivar el uso del coche y la motocicleta particular es una estrategia sanitaria y climática, además de atacar las emisiones de gas y de solventes. Sin un cambio profundo en transporte, energía y planeación territorial que reduzcan las emisiones estructurales de la zona metropolitana, las contingencias seguirán siendo parte del calendario anual y la población seguiremos pagando el costo en salud, años de vida saludable perdidos y muerte. El aire limpio debe convertirse en política pública estructural, no en reacción temporal.

“La contaminación del aire en CDMX y Zona Metropolitana es uno de los problemas ambientales más estudiados. Sabemos muy bien qué produce esta contaminación, qué necesitamos hacer para prevenirla y en muchos casos contamos ya con marcos jurídicos que no solo posibilitan, sino que mandatan a las autoridades a actuar para garantizar el derecho humano a un medio ambiente limpio”, dijo Areli Carreón, de Bicitekas A.C. y Mamás y Papás por el Clima.

Agregó: “Sin embargo, las acciones de gobierno durante varias administraciones han sido desarticuladas, parciales, poco relevantes y en muchos casos pobremente implementadas, sin seguimiento, evaluación ni presupuestos adecuados. Si queremos prevenir la contaminación que es la forma más costoefectiva y eficiente para garantizar la salud pública es imperativo dejar de posponer las acciones que sabemos que funcionan. Los tres ámbitos de gobierno y la Comisión Ambiental Megalopolitana (CAME) deben coordinar esfuerzos para informar al público adecuadamente para prepararnos todos a realizar las transformaciones indispensables para lograr aire limpio para todas las personas”.

Por otro lado, Anaid Velasco, gerente de Investigación y Política Pública del Centro Mexicano de Derecho Ambiental, A.C. (CEMDA), comentó que “llevamos décadas hablando de este tema y proponiendo soluciones para mejorar la calidad del aire, pero en cuanto empieza la temporada de lluvias a todo el mundo parece olvidarse del problema, especialmente el gobierno. Respirar aire limpio es parte de nuestros derechos a un medio ambiente sano y a la salud, y requiere la planeación e implementación, de forma coordinada, de políticas públicas y presupuestos integrales, a nivel de la megalópolis, manteniendo la visión de llegar a ser ciudades sustentables y bajas en carbono”.

“Como investigadores, comunicadores, padres de familia y, simplemente, habitantes de esta región, nos parece inconcebible que estos eventos sigan ocurriendo”, añadieron Bernardo Bastien Olvera y Raiza Pilatowsky Gruner, cofundadores del colectivo de divulgación socioambiental Planeteando.

Abundaron: “Tristemente, las partículas y moléculas que contribuyen a la mala calidad del aire son invisibles para nuestros ojos y, por lo mismo, no impulsan las acciones necesarias para solucionar de raíz esta enorme crisis que no es solo ambiental, sino también de salud, de transporte y de tantas otras aristas que afectan a la población de la ZMVM. Las medidas implementadas durante eventos de contingencia son solo un curita intentando cubrir la grave herida que son las causas reales de este problema, por lo que nos unimos ante las exigencias que buscan atenderlo desde una perspectiva estructural”.

Foto: Archivo (Ilustrativa)

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