*Hay diversos problemas administrativos que no han solucionado, como el pago completo de la prima vacacional y el apoyo obligado a empresas irregulares como Casadey y Protaxi
*El funcionario permite que sus colaboradores cercanos acudan a trabajar en estado de ebriedad, a pesar de que ya han sido denunciados ante el Órgano de Control Interno
*Padilla Olmos no ha atendido el hundimiento que presenta el AICM debido a la presencia de maquinaria pesada que se emplea en la remodelación del ACIM ante la cercanía de la Copa Mundial de Fútbol 2026
Trabajadores del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) denunciaron que la estructura de la terminal ha comenzado a mostrar graves hundimientos por el peso de tanta maquinaria que se emplea en el proceso de remodelación, ante la cercanía de la Copa Mundial de Fútbol 2026, así como fuertes problemas administrativos que no han sido solucionados.
Comentaron que dicha situación ha provocado una alerta generalizada e incluso los empleados están muy desconcertados y preocupados por el silencio cómplice del secretario de Marina, Raymundo Pedro Morales Ángeles, quien permite todos los abusos y solapamientos cometidos por el director general del AICM, almirante Juan José Padilla Olmos y su pandilla.

En un comunicado, los inconformes señalaron que entre las arbitrariedades que comete Padilla Olmos es que protege a su gente de confianza cuando acude a laborar en estado de ebriedad y además, recientemente pagó la prima vacacional hasta el 31 de diciembre y fue sólo el equivalente a 36% de lo que debieron recibir.
Dijeron que cuando fueron a preguntar en recursos humanos por qué recibieron menos dinero en esa prestación y por qué hasta el último día del año, «la respuesta fue que con la fusión entre Grupo Aeroportuario Marina, Servicios Aeroportuarios de la CDMX y el AICM, las políticas habían cambiado, pero Padilla había declarado que se les iban a respetar sus derechos y prestaciones y hasta por escrito nos lo dio».
Detallaron que aunque para todos el doctor Luis Antonio Aragón Lozano, con 53 años dedicados en el AICM, experto en el Centro de Control Operativo (torre de control y centro de mando), con dominio absoluto en aterrizajes, despegues, pistas, slots y demás, era irremplazable, Juan José Padilla decidió sentarlo en una oficina y en su lugar colocó a dos tenientes sin experiencia alguna en ingeniería aeronáutica.
De igual forma, los empleados indicaron que al teniente Brandon Villegas Martínez lo dejó en la Torre de Control y para muestra de «su gran experiencia», en una de esas muchas ocasiones que el Popocatépetl comenzó con sus exhalaciones, el flamante teniente ordenó el cierre de operaciones.
«Nadie despega, nadie aterriza, aunque el Cenapred señaló que los vientos se estaban llevando las cenizas al otro lado del AICM. Por suerte, esto fue de madrugada y un enterado, desesperado ante las decisiones de Villegas Martínez, reportó el desastre con los jefes del jefe, y acto seguido, vino la contraorden. No hubo consecuencias para el teniente», resaltaron.
Manifestaron que a la teniente Josefina Guerrero Medel, Juan José Padilla Olmos la dejó al frente del Centro de Mando y trae de cabeza la coordinación de servicios en área de movimiento, como son despegues, aterrizajes, asignación de puertas de arribos y salidas, coordinación de los autocares, todo lo hace atropellado y de último minuto.
Manda a dos aviones a la misma posición –apuntaron- y uno tiene que estar esperando al menos 30 minutos en carreteo a que el avión que llegó primero salga para poder hacer contacto con la terminal.
«Esta teniente tampoco tiene buena relación con las aerolíneas. Se cree dueña de la verdad absoluta y sus jefes, al más puro estilo de la ‘4T’, la defienden, no aceptan ni entienden lo que está pasando, al contrario, la han “premiado” y ahora también se hace cargo -inhale y exhale- de las bandas de equipaje», externaron.
Padilla y su pandilla dicen que «los civiles son los que están mal y que se resisten a los cambios porque son huevones y mañosos».
“Empezamos bien, Tiscareño y Rivera Parga, de Marina, pero desde que llegó el almirante Padilla estamos muy mal. Esta gente ha acosado sexual y laboralmente al personal del AICM y hecho pedazos nuestros derechos”, revelan los trabajadores inconformes.
En tanto, el contralmirante Gregorio Gil Reyes, infante de Marina retirado, quien fue nombrado gerente de seguridad. “Persona nefasta, a las compañeras de las empresas de seguridad privada que le gustaban les andaba pidiendo el acostón, y quienes se negaban, se quedaban sin trabajo».
A todo el personal lo trataba a gritos. Su jefe directo, el contralmirante Juan Hernández Martínez, -también lo trajo Padilla-, subdirector de Seguridad, estaba enterado de todo y jamás le llamó la atención. «El impresentable de Gil Reyes nos dio las gracias argumentando que se iba a Coatzacoalcos porque le habían ofrecido un muy buen hueso. Lo lamentable es que sólo así pudimos deshacernos de ese desagradable ser, porque él decidió irse, no porque sus jefes inmediatos hubieran decidido poner orden”, afirman.
De igual manera, relataron que el capitán Máximo Galindo Marín, de las incorporaciones más recientes al AICM y quien ya lleva dos cambios de área. “Es subdirector de Terminal y Supervisión de Transportación Terrestre; en menos de 15 días tiene al personal amenazados y amedrentados, ha hecho llorar a las compañeras, las intimida constantemente, lo que provocó que personal de confianza y personal sindicalizado se unieron para poner una denuncia en la contraloría y derechos humanos.

Cuando se enteró de que lo habían denunciado, hostigó al personal para que dicha denuncia fuera retirada, amenazó al personal de confianza y, ante tanta amenaza, los de confianza tuvieron que ceder, pero el personal sindicalizado sigue firme con la denuncia”, aseguraron los quejosos.
“Los feos modos, la prepotencia, el maltrato, el abuso, la ignorancia y la soberbia son características de Padilla y su pandilla, sí, es el común denominador, y en esta categoría también entra Chrystian Escamilla Ríos, quien es la coordinadora de Control Vehicular, igual, trae a la gente a su cargo, muy, muy lastimada”, indicaron.
También ha habido varios accidentes de trabajo, desde una caída que implicó fracturas, hasta un electrocutado en pistas, y es un milagro que siga con vida. A este trabajador fue a visitarlo al hospital Mariana Paola Cabrera Rivera, (subdirectora de Sendy) y al verlo le dijo: “Te veo mejor, ya deberías regresar a trabajar”. Esto, a pesar de que los médicos estaban deliberando si le iban a amputar o no los dedos de la mano.
Mientras el sindicato ha colocado carteles por todas la oficinas y relojes checadores en los cuales se lee que si los trabajadores son acosados sexual o laboralmente, ellos los respaldan. El almirante Padilla tiene un elevador en el edificio del Grupo Aeroportuario Marina –antes Interjet- para su uso exclusivo.
«Por lo que nosotros como permisionarios nos preguntamos constantemente ¿a quién le teme? o ¿con quién no quiere cruzarse? o ¿será que se subió al ladrillo y anda bien mareado?», subrayaron.
Por su parte, los trabajadores del área de transportación se unieron al reclamo y mencionaron que su jefe inmediato, el subdirector de Terminal y de Supervisión de Transportación Terrestre, capitán Máximo Galindo Marín los presiona para apoyar a empresas que son deudoras, irregulares o con problemas legales como son Casadey y Protaxi, cuyos propietarios son María Guadalupe Espinosa Martínez y Homero Pantoja, respectivamente.
Los denunciantes aseguran que Máximo Galindo constantemente enfatiza que María Guadalupe y Homero son sus amigos y que por eso le pagan sus parrandas de cantina y que por eso hay que apoyarlos con permisos para laborar sin contratos y otorgarles puntos de venta preferentes.
«Además, los fines de semana Máximo acude a trabajar en estado de ebriedad y aunque ha sido denunciado ante el Órgano de Control Interno, para que reciba una fuerte sanción, sale en su defensa el director del AICM, Juan José Padilla Olmos, quién siempre protege a los capitanes que forman parte de su «selecto grupo», concluyeron.
Foto de portada: A21
Fotos interiores: Cortesía de los denunciantes

