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Declaro la guerra en contra de…

Por Ricardo Burgos Orozco

Hay un juego mexicano muy popular que seguramente muchos de ustedes lo conocen. Se llama Stop o Países en el cual un participante lanza una pelota al aire y dice: declaro la guerra en contra de mi peor enemigo que es… y menciona el nombre de un país o el nombre de otro competidor; el nombrado corre al centro para gritar ¡STOP! Y todos deben inmovilizarse.

En la vida real, lo que está pasando en México está muy lejos de ser un juego. Obligados por la presión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que exige mayores resultados, el gobierno federal tuvo que declarar la guerra al narco desde que tomó posesión como presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, contrariamente a las directrices que había ordenado su antecesor y guía, Andrés Manuel López Obrador, de dar abrazos y no balazos a los delincuentes de todo tipo porque también son seres humanos.

Aunque Claudia Sheinbaum lo niega, la guerra está más que declarada después del operativo militar del domingo antepasado en Tatalpa, Jalisco, con la captura y abatimiento de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación y uno de los capos más buscados de México y Estados Unidos.

A El Mencho se le buscaba por tráfico de drogas, participación en el crimen organizado y posesión ilegal de armas de fuego. El gobierno norteamericano ofrecía una recompensa por él de 15 millones de dólares. Fue responsable de una gran escalada de atentados contra militares y policías desde 2014; también se le atribuye el ataque contra el ahora secretario de Seguridad Ciudadana federal, Omar García Harfuch hace algunos años.

Pero la guerra contra los narcos no la declaró el gobierno desde el operativo exitoso contra El Mencho. Inició cuando Sheinbaum Pardo fue obligada por Trump a extraditar ilegalmente a cárceles norteamericanas — en febrero de 2025 — a 29 detenidos acusados por sus vínculos con organizaciones criminales, particularmente de tráfico de drogas, entre ellos el famoso Rafael Caro Quintero.  Y luego, otros 26 delincuentes del mismo perfil, en agosto pasado.

En medio de esta nueva guerra, Omar García Harfuch presume que, bajo su gestión se han desmantelado mil 614 narco laboratorios, asegurado 296 toneladas de droga, detenido 2 mil 300 personas y decomisado 18 mil 918 armas de fuego.

Lo paradójico es que Donald Trump se atribuyó el éxito del operativo militar contra El Mencho y quiere más. El mandatario estadounidense exigió en una entrevista televisiva ¡México debe intensificar sus esfuerzos contra los cárteles! Y lo peor es que ahora dicen que El Mencho ya estaba retirado y por eso lo descubrieron, lo pescaron y lo mataron con cierta facilidad en esa casa de Tapalpa.

Lejanos quedaron esos tiempos en que el patriarca y guía espiritual de Morena, López Obrador, exigía al Ejército respetar a los narcos porque también son seres humanos y ver en un video a un grupo de soldados correr ante un comando de criminales para evitar contravenir las órdenes del entonces presidente. También pasaron a la historia aquellas visitas continúas a Badiraguato para saludar a la mamá de Joaquín Guzmán Loera y convivir en taquizas con la familia del propio Chapo.

Es incierto lo que nos espera con esta nueva guerra de Sheinbaum — forzada por Estados Unidos — porque el operativo del domingo 22 de febrero en Jalisco y en otros 20 estados, nunca lo vimos ni siquiera en la multi criticada guerra contra el narco del expresidente Felipe Calderón Hinojosa.

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