Original y Copia
Por Martín de J. Takagui
Ahora fue el tren El Independiente, ese que corre de Zinacantepec, en el Valle de Toluca a Observatorio en el poniente de la Ciudad de México. Sí ese tren que apenas se inauguró, ese que no terminó la administración de Enrique Peña Nieto, es el que falló el pasado viernes en plena hora pico.
Pareciera que la presidenta Claudia Sheinbaum tiene la “maldición de los trenes” y es que a lo largo de sus administraciones, los accidentes, fallas y descarrilamiento de trenes han sido su “coco”, pues esas tragedias iniciaron desde que era jefa de gobierno de la Ciudad de México, el 10 de marzo de 2020, ya por la noche, en la estación Tacubaya, en donde dos trenes chocaron y una persona murió, más de 40 se lesionaron.
Muy poco tiempo después, ocurrió el llamado “incidente”, porque negaron que fue un accidente, cuando se desplomó un tren de la línea 12 del metro cerca de la estación Olivos la noche del 3 de mayo de 2021, donde fallecieron 26 personas y al menos cien presentaron heridas de diversas gravedades. No contemos las fallas, retrasos y descarrilamientos del Tren Maya, que a lo largo de su funcionamiento, desde que fue inaugurado el 15 de diciembre de 2023, ha tenido que dejar de funcionar por fallas diversas, y a pesar de que se ha pretendido ocultar todo eso, es indiscutible que se trata de una obra en la que se usaron materiales de mala calidad, con el único propósito de bajar los gastos, pero ha resultado más caro el caldo que las albóndigas.
Otro de los trenes que pesan en la cuenta de Claudia Sheinbaum es el Tren Interoceánico, ese que cuya concesión le quitó a la mala el viejo Expresidente Andrés López Obrador al empresario minero Germán Larrea, que conecta al Océano Pacífico con el Golfo de México, en los estados de Veracruz y Oaxaca no podía quedarse atrás en el marco de esa “maldición de los trenes”.
Apenas el 28 de diciembre de 2025 pasado el Interoceánico no fue la excepción en los accidentes, ya que sufrió un descarrilamiento grave, en el que fallecieron 14 personas y varias decenas más quedaron heridos, que fueron trasladados de emergencia a diversos hospitales de la región.
No es que una administración construya bien o mal los trenes, sus vías y su infraestructura, se trata de una administración deficiente, en la que se deben contemplar infinidad de aspectos, empezando por la capacitación de los operadores, tanto en estaciones, como en talleres y en las vías.
En el caso de la Línea 12 del Metro, se dijo que era falta de mantenimiento, después se culpó al constructor, pero al final, acabó pagando los platos rotos y los puentes rotos el ingeniero Carlos Slim, pues es quien habría construido parte de la infraestructura.
En el caso del Interoceánico, se culpó a los maquinistas, la tripulación del tren, siempre puede ser responsable, pero hay que tomar en cuenta todo lo que implica la capacitación, el control de los trenes, que no es algo fácil, pero es que se trata de reiterados accidentes fallas y errores. Se deberá tomar en cuenta que, si bien en el Insurgente, la falla del pasado viernes que generó retrasos y molestias a los usuarios, de llegar a ocurrir un descarrilamiento, que ojalá nunca pase, podría ser una grave tragedia, pues se trata de un sistema de transporte que corre por un viaducto elevado que a más de cien metros de altura, será fatal para la totalidad de los ocupantes.
La Secretaría de Infraestructura Comunicaciones y Transportes, tendrá que atender y prever el mejor funcionamiento de los trenes de todo el país, pues un sistema de trenes bien planeado y bien operado, podría ser la alternativa del transporte de pasajeros, así como de carga en todo el país.
La apuesta por el transporte en tren es viable, los países más desarrollados han dado la muestra, hagamos votos por nuestro desarrollo como nación.

