Columnas

Vergüenza Mundial

Original y Copia

Por Martín de J. Takagui

Ya faltan menos de dos meses para que la Ciudad de México viva su tercera inauguración de un Mundial de Futbol, después de los que vivimos en 1970 y 1986, cuando la infraestructura futbolera y de la ciudad eran de presumirse, pues en la primera ocasión el Sistema de Transporte Colectivo Metro relucía y deslumbraba, apenas recién inaugurado el 4 de septiembre de 1969.

Medio siglo después, la pasión futbolera no se ha desbordado, pues en esta ocasión a México le tocó un Mundial de Futbol light con solamente 13 partidos por jugarse en los estados Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, por lo que muy probablemente el volumen de turistas sea ínfimo, sin mayor derrama económica.

Para el gobierno de México y de la Ciudad, se trata de un evento especialmente importante, porque habrá de convocar a miles o millones de turistas internacionales que vendrán a la fiesta deportiva más importante del mundo, después de las Olimpiadas, para lo que “esperamos cinco millones de visitantes internacionales”.

Pero esos cinco millones quizás serán a lo largo de todo el año y no en los 40 días que durará el mundial de futbol, pero menos aún si se toma en cuenta que entre los tres estadios que serán ocupados para los 13 partidos solamente se cuenta con un aforo de unos 150 mil espectadores.

Pero tan solo en la ciudad de México, el Estadio Azteca, ahora conocido como Banorte o Ciudad de México, caben 80 mil, esos mismos 80 mil que han llenado el coloso de Tlalpan en miles de ocasiones, sin necesidad de ampliar la infraestructura urbana, sin remodelar calles, sin hacer una ciclovía en la Calzada de Tlalpan y sin tener un corredor peatonal en un segundo piso.

Escasos 56 días faltan para la gran inauguración, se ha especulado si la presidenta Claudia Sheinbaum asistirá al juego inaugural, sí lo hicieron, en su momento, Gustavo Días Ordaz y Miguel de la Madrid; a ninguno de ellos les fue bien con el público futbolero, pero ahí estuvieron.

Pero en esta ocasión, la presidenta anunció que donaría su boleto, aunque ella no necesitaría ticket alguno. Tampoco la jefa de gobierno de la Ciudad de México Clara Brugada se sabe si podría asistir, pero cuidado, porque presentar a la ciudad capital de México en las condiciones en que se encuentra hoy sería una verdadera vergüenza mundial.

Y es que hoy el Metro, que es la principal forma de movilidad colectiva en la ciudad, se encuentra con 70 por ciento de sus trenes fuera de servicio, por falta de mantenimiento, los trenes que están en uso registran constantes fallas, tan solo el día de ayer un corto circuito, debajo de uno de los trenes por poco provoca un incendio, pero sí generó pánico entre los usuarios.

Además, después de que en 1970 se presentó como el Metro más eficiente, limpio y seguro del mundo, hoy se encuentra en remodelación, al menos en la línea dos, la Estación Hidalgo, que es un punto del Centro de la Ciudad de México y converge con la línea tres, es un verdadero desastre, sin pisos, con las paredes pelonas, no tiene luminarias y los trenes pasan repletos de gente y hay que esperar, por lo menos 10 minutos para que pase el siguiente.

Desde hace más de siete años se sabe que se jugaría el mundial en la CDMX y apenas el año pasado se iniciaron las obras de modernización de la infraestructura urbana, se ha hablado de que se instalarán pantallas gigantes, canchas de futbol, para la gente, pero la verdad es que a menos de 60 días de la tan esperada inauguración la ciudad de México parece estar en ruinas.

Hace años, el viajar en el Metro, para muchos extranjeros era una atracción turística, hoy, se dice que tiene una afluencia diaria de cinco millones de pasajeros, pero la gente ahora busca alternativas, porque ya no es ni el más limpio, ni el más seguro, ni el más rápido ni el mejor del mundo.

Seguramente al expriista Adrián Rubalcava lo chamaqueó la jefa de gobierno Clara Brugada cuando lo cobijó y le encomendó la Dirección General del Sistema de Transporta Colectivo Metro, sabía que le entregó una papa caliente, que no iba a contar con los recursos para el mantenimiento ni para la operación.

El metro nomás no funciona y también será una vergüenza mundial.

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