Columnas

¿Fuga o robo?

Por: MIGUEL A. ROCHA VALENCIA

Más allá de la mentira (otra) sobre derrame de crudo, ¿qué se quiere ocultar?

Ahora resulta que el director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, fue engañado por subalternos y, pese a denuncias científicas, hizo que la presidenta sostuviera los cuentos de derrames causados por un barco fantasma o que la contaminación de las costas de Tabasco y Veracruz se debió a “chapopoteras”.

Finalmente, luego de meses de desmentidos de parte de los científicos ambientalistas, Pemex y el gobierno reconocieron que estos últimos tenían razón y que todo se debió a una fuga en uno de los ductos que comunican con la refinería de Dos Bocas y que, por falta de información, se sostuvo una teoría falsa, a pesar de que en Pemex se supo de la fuga de hidrocarburos desde el seis de febrero, pero no se notificó hasta mucho después.

El tema reviste una doble gravedad, ya que, al ser Rodríguez Padilla un conocedor en la materia, se dejó engañar o no consiguió, como director de Pemex, toda la información sobre el tema del derrame, además de que, antes de correr a los tres funcionarios “responsables”, debió investigarse las razones del ocultamiento de información.

Alegar ignorancia como que no le queda a quien toda su vida se ha dedicado a la cuestión de energéticos; tal vez si se hubiese tratado de su antecesor, Octavio Romero Oropeza, habría disculpa, pues su especialidad es la agronomía, además de que, en su tiempo, la paraestatal alcanzó el mayor endeudamiento en su historia, con más de 113 mil 227 millones de dólares.

Por eso, más allá de la mentira, el ocultamiento y el derrame con todas sus consecuencias ambientales y económicas, está por saberse el por qué no se informó del supuesto desperfecto. La paraestatal reconoce que se recuperaron aproximadamente tres mil 453 barriles de crudo entre el 20 y el 22 de marzo de 2026 tras los incidentes, cantidad que se antoja mentirosa si se toma en cuenta la superficie marina y costera afectada. ¿Qué se quiere ocultar?

Las referencias que hay en torno a este tipo de sucesos en tierra es que se trata de huachicol, de robo de petróleo, ya que la fuga coincide precisamente con la presencia de barcos en la zona, incluyendo la costa de Campeche.

Habría que saber las razones por las que el subdirector de Seguridad, Salud en el Trabajo y Protección Ambiental, el coordinador de Control Marino, Derrames y Residuos y el líder de Derrames y Residuos ocultaron a su jefe no solo el derrame, sino su gravedad durante prácticamente dos meses, así como que el director general de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, no se diera cuenta de la fuga en un oleoducto y no de un derrame de un barco, más con el escándalo mediático que se armó.

El ingeniero no tuvo la atingencia de checar las computadoras para saber que el derrame era de un ducto de Pemex y qué lo causó, que bien pudo ser un “pinchazo” para robar.

Por eso, la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) interpuso una denuncia penal ante la Fiscalía General de la República (FGR) contra quien resulte responsable.

En paralelo, Gustavo Alanís-Ortega, presidente del Centro Mexicano de Derecho Ambiental, quien, con base en estudios y análisis, incluyendo imágenes satelitales, fue quien sostuvo que se trataba de un derrame de instalaciones de Pemex en las inmediaciones de la refinería de Dos Bocas —afirmación que fue desmentida desde el oficialismo—, considera que debe extenderse la investigación.

Para él, el tema no está cerrado, ya que existen responsabilidades penales y políticas en torno al caso.

Incluso, en entrevista con Carmen Aristegui, el especialista cuestionó las actuales capacidades técnicas de Pemex para gestionar su seguridad, como ha sucedido con Dos Bocas, donde los incidentes son más frecuentes de lo que se conoce.

Gustavo Alanís considera que, por eso mismo, hablar de fracking en México es de alto riesgo y que incluso la integración de un cuerpo asesor con académicos y presuntos “especialistas” tenga como fin legitimar una decisión que ya está tomada ante la crisis financiera y de combustibles que vive México y que se ha acentuado durante los recientes años.

Para el ambientalista, el fracking es una de las técnicas más contaminantes que hay para obtener hidrocarburos.

Yo Campesino

Miguel A. Rocha Valencia

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