* Puesta en escena con dramaturgia de Verónica Albarrán, destacada actriz, directora teatral y dramaturga
* Se presentará en función única el sábado 9 de mayo, a las 13:00 horas, en el Foro Contigo América
Umbral se abre como un territorio liminal: un borde incierto donde las leyes del mundo cotidiano se suspenden y respiran en otra lógica. Es un espacio en vilo, inestable y fértil, donde las fronteras entre la realidad, la memoria y el sueño se disuelven con lentitud, hasta permitir que el pasado y el presente coexistan en escena.
Así se erige la morada de Consuelo: un mausoleo habitado, un tiempo detenido hace un siglo para custodiar la memoria del capitán Felipe. Allí transcurre Umbral, puesta en escena que nace de la novela Aura, de Carlos Fuentes(1928-2012), y que encuentra nueva carne en la adaptación teatral de Verónica Albarrán Rendón, quien convoca a los fantasmas de la palabra para volverlos cuerpo y presencia.

A pocos días de conmemorar un nuevo aniversario luctuoso (15 de mayo) del autor, galardonado con el Premio Cervantes en 1987, la obra se presentará el sábado 9 de mayo, a las 13:00 horas, en el Foro Contigo América, ubicado en Arizona 156, colonia Nápoles, alcaldía Benito Juárez: un recinto que, por unas horas, será también umbral.
Montaje desarrollado por estudiantes de la Licenciatura en Producción de Espectáculos de la Universidad del Claustro de Sor Juana, agrupados en la compañía Santuario Escénico, cuyo trabajo surge de un proceso de investigación y creación escénica.
En plena Revolución mexicana, Benicio, un historiador, llega a una casona antigua para cumplir un encargo: ordenar y transcribir documentos del pasado. Ahí lo recibe una mujer mayor con reglas extrañas y una urgencia casi ritual; dentro de la casa conoce a una joven misteriosa cuya presencia lo atrae y lo arrastra a un juego donde el tiempo se dobla, la memoria se vuelve cuerpo y la obsesión comienza a cobrar fuerza.

Umbral mantiene el hechizo de Aura, pero centra su fuerza en sus protagonistas femeninas: ellas guían el destino de la casa y deciden quién cruza el umbral y quién no regresa.
En escena, Christian Karene da vida a Aura, Alejandra Conzuelo interpreta a Consuelo y Gio Mendoza encarna a Benicio, bajo la dirección de Andrea Pacheco, en codirección con Miranda Villavicencio.
Para la directora, la propuesta es sencilla pero ambiciosa: crear un espacio donde se entrelacen referencias históricas y literarias con lugares familiares. De ahí surge una historia atravesada por la pasión, pero también por la obsesión. En ese universo, lo que entendemos como “natural” se pone en duda y todo oscila entre la realidad, el sueño y el paso del tiempo.

“En ese camino, las coincidencias son fundamentales. Funcionan como puentes entre distintas épocas y dimensiones, y nos hacen sentir que nada ocurre de forma aislada: todo está conectado, todo dialoga”, explicó.
Aunque la puesta en escena cuida los detalles de cada época que la inspira, no busca reconstruir un momento histórico de forma exacta. Más bien, propone observar cómo esos tiempos se superponen, se mezclan y se transforman, tanto en la mente del protagonista como en la experiencia del público. Objetos, imágenes y gestos atraviesan distintas temporalidades y adquieren nuevos significados.
Desde esta perspectiva, la obra se centra en la obsesión por la belleza como una fuerza capaz de transformar nuestra idea del tiempo y de quiénes somos. Esa búsqueda conduce a los personajes a un terreno incierto, donde el deseo deja de ser contemplativo para convertirse en impulso, necesidad y riesgo. Así, se enfrentan a sus propios límites y se preguntan hasta dónde estarían dispuestos a llegar para conseguir lo que anhelan, incluso si ello implica perderse en el camino.
La obra se desarrolla entre muebles antiguos, libros y cuadros, donde Consuelo cultiva hierbas mágicas que nunca mueren y mantiene un altar distorsionado por el tiempo y la devoción personal. El espacio, dominado por la maleza interior y el polvo, refleja su resistencia al olvido: un hogar donde el pasado y la decadencia se entrelazan para resguardar el recuerdo de quien ya no está.
La compañía Santuario Escénico está conformada por Andrea Pacheco, Miranda Villavicencio, Melissa de Fuentes, Xquenda Díaz, Joshua Yralda, Emiliana Peña, Jimena Galindo, Vanessa García y Alfredo Ventura.
Fotos: Cortesía El Claustro

