Cultura

Carlota de México

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Por: ARTURO RÍOS RUIZ

María Antonieta: su madre falleció cuando la niña tenía 10 años, por lo que quedó bajo la tutela de Antonieta Dionisia de Grimoard, condesa d’Hulst, quien fue fundamental en su formación y aspiraciones.

La única niña de cuatro hermanos recibió la misma educación privilegiada en artes políticas y diplomáticas, idiomas, geografía, filosofía, música, literatura, entre otras.

Desde joven ya mostraba “pasión por la lectura, el arduo interés por cuestiones sociales y políticas”, dice Igler en la biografía “Carlota de México”, donde se la describe como una “princesa de un cuento de hadas”.

La búsqueda de un nuevo monarca para México que promovían los conservadores mexicanos llegó a oídos de la pareja en octubre de 1861 de voz del ministro de Exteriores austriaco, el conde de Rechberg.

A los 16 años, “la princesa más bella de Europa”, como la llamó su padre, provocaba el interés de los jóvenes de la realeza de aquel continente, pero ella se fijó en uno: Maximiliano de Habsburgo, el hermano de Francisco José I, el emperador de Austria.

Seductor, elegante y de rasgos finos, la princesa Carlota “sucumbió a sus encantos”, describió Igler, y ambos se casaron en 1857. La nueva pareja pasó sus primeros años con la poca influyente vida política de quienes no son herederos directos de un trono.

“Fundar una dinastía y ocuparse del bienestar de un pueblo son grandes tareas”, decía la todavía adolescente al recordar que había sido “educada para reinar”.

Convenció a un dubitativo Maximiliano de asumir la “misión divina” que les había llegado, por lo que se embarcaron a un México ya dominado por los franceses.

De

Para DeReporteros

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