Columnas

¡Hoguera digital!

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Por: ARTURO SUÁREZ RAMÍREZ

“Los perros son nuestra unión al paraíso. No conocen el mal ni los celos ni el descontento”. – Milan Kundera

Si alguien aprovechó las redes sociales a su favor fue Andrés Manuel López Obrador y, después, Claudia Sheinbaum. Desde ahí la gente se manifestó para apoyarlos y no hay forma de negar la lucha de bots entre los afines al régimen y sus opositores. Incluso el tabasqueño las llamó las “benditas redes”. Claro, eso fue hasta que su gobierno se pudrió y las críticas, las burlas y los cuestionamientos los alcanzaron. Desde entonces ha habido varios intentos por disfrazar la censura, esa que sigue siendo una gran tentación para el poder.

Aquella plaza pública cambió. Ya no es el Zócalo —por cierto, secuestrado por la 4T—, ni la Cámara de Diputados ni la de Senadores. Ahora la discusión se da en el espacio digital, en los podcasts y en las redes sociales. Eso sucedió hace unos días, cuando la académica Natalia Torres hizo una serie de declaraciones que causaron escozor en Palacio Nacional y les crispó los nervios a los afines, como si no hubiera asuntos más urgentes por resolver en el país.

Se puede estar de acuerdo o no con lo que dicen unos y otros, pero el tema de fondo es la censura por el simple hecho de ejercer el derecho a pensar y opinar. Se trata de intimidar desde el espacio de comunicación más poderoso del país: la mañanera de la presidenta. No es un programa de radio, no es una columna de opinión ni un canal de YouTube; es un espacio financiado con recursos públicos. Desde ahí se utilizan los aparatos de propaganda para acusar y poner, una vez más, en la picota a una ciudadana por expresar sus ideas. ¿No son ellos los que dicen “prohibido prohibir”? ¿Y… luego?

Haciendo gala de sus habilidades de oratoria, la académica respondió a Claudia Sheinbaum, a sus seguidores y a sus corifeos. También ha solicitado ejercer su derecho de réplica. Obviamente, ese derecho difícilmente llegará porque no quieren ser expuestos; aseguran que no desean montar un espectáculo, cuando eso es precisamente lo que hacen todos los días. Sería muy saludable que, por lo menos, contrastaran ideas Natalia Torres y la conductora del programa Derecho de Réplica, Luisa María Alcalde. Tampoco le van a entrar. Así son. ¿No se trata de fomentar el diálogo? ¿O también se consideran los únicos portadores de la verdad?

Qué decir de la campaña de odio que se ha desatado en las redes sociales con mensajes verdaderamente duros y majaderos. Ahí también apareció el ya conocido “nado sincronizado” de los comunicadores del régimen; pareciera que ni una coma pueden cambiarle a los mensajes que difunden. Y es que Natalia Torres, como cualquier mexicano, vive en un país donde no debería pedirse permiso para opinar, para ejercer la academia, para ser de derecha o de izquierda, para ser vocera o no, o simplemente para hablar a título personal sin temor a las hordas que sienten tener licencia para atacar cuando la presidenta exhibe a alguien.

Por cierto, todo ocurre en un contexto en el que se ha anunciado una supuesta discusión para regular las redes sociales y las plataformas digitales. Se argumenta que será para combatir la desinformación, proteger a los menores o establecer reglas para el uso de la inteligencia artificial. Nadie podría oponerse a discutir esos temas. El problema comienza cuando ese debate puede convertirse en un instrumento para limitar la crítica. No hace mucho, otra ciudadana, Karla Estrella, fue sancionada por el Tribunal Electoral y tuvo que disculparse durante 30 días consecutivos, nuevamente por emitir su opinión.

Hay muchos casos, pero el de San Luis Potosí, con la llamada Ley Serrano, representa una alarma más que se enciende. La periodista Anahí Torres denunció acoso y una orden de aprehensión; tres personas más pisaron la cárcel y otro tanto también enfrentó órdenes de aprehensión. Ojalá que la Corte nacida del acordeón encuentre unos minutos de sensatez y termine por echar abajo una aberración que vulnera la Constitución y amenaza la libertad de expresión.

Las hogueras digitales siempre empiezan quemando a unos cuantos, hasta que un día se voltea sobre los que la encendieron… pero mejor ahí la dejamos.

Escríbeme tus comentarios al correo suartu@gmail.com y sígueme en la cuenta de Instagram en @arturosuarez_.

Hasta la próxima.

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Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

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