Por Martín de J. Takagui
Una parte importante de la justicia llegó apenas 12 años tarde, este jueves el ex gobernador de Guerrero, Ángel Heladio Aguirre Rivero fue detenido por agentes federales de investigación, cuando se paseaba plácidamente por el municipio de Tepotzotlán, Estado de México. Le cayeron y ni siquiera imaginó que tendría que pagar, como cómplice y encubridor de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
El político multicolor de 70 años de edad fue detenido como presunto responsable de haber ordenado la desaparición de todas las evidencias del momento en que, en la Ciudad de Iguala, Guerrero, la noche del 26 de septiembre de 2014, fueron detenidos los normalistas que viajaban en un autobús.
El entonces gobernador ya era mandatario estatal por segunda ocasión, pues en su primera ocasión llegó al cargo para sustituir a Rubén Figueroa Alcocer, quien se separó del cargo después de la matanza de 17 campesinos en el paraje de Aguas Blancas, municipio de Coyuca de Benítez.
Casi tres años gobernó como interino, con los colores de el PRI, pero en 2011 después de haber sido diputado federal y ocupar otros cargos, compitió por la gubernatura de Guerrero, pero ahora con los colores del PAN y del PRD, a través de una coalición que lo llevó de nueva cuenta a la silla del poder guerrerense.
Ahí se mantuvo hasta que la presión social y política lo hizo solicitar su licencia para separarse del cargo en octubre de 2014, un mes después de que ocurriera la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos de Ayotzinapa, mismo asunto por el que quedó marcada para siempre la administración del expresidente Enrique Peña Nieto.
En realidad, uno de los primeros que tenían que haber pisado la cárcel por esa desaparición colectiva es el propio Aguirre Rivero, pero recibió la bendición de Peña Nieto y solamente se limitó a la renuncia, la separación del cargo, sin que hubiera mayores acusaciones.
El ahora viejo expresidente Andrés López Obrador, prometió a los familiares de los 43 normalistas, que se haría justicia, que encontraría a las víctimas y que se castigaría a los responsables de esa desaparición, pero no lo logró.
Al único que metió a la cárcel AMLO fue al ex procurador general de la República, el hidalguense Jesús Murillo Karam, por haber construido la supuesta “Verdad Histórica”, dada a conocer en una conferencia de prensa en la que se cansó de contestar las preguntas de los reporteros, según lo dijo él mismo.
Hoy a Aguirre Rivero se le acusa de haber dado órdenes para destruir y desaparecer una serie de videos de las cámaras del gobierno de Guerrero, en las que se observa la forma en que fueron detenidos y conducidos a otro lado los normalistas cuando intentaban entrar a la Ciudad de Iguala.
Aguirre dijo que esos videos nunca existieron, que no había mayores evidencias de lo que había ocurrido, pero en mayo de este mismo año un testigo colaborador de la FGR dio a conocer la existencia de los videos, ofreció pruebas que involucran a quien en aquel momento era el titular del Poder Ejecutivo estatal directamente como quien ordenó la desaparición de toda clase de evidencias.
En años anteriores, cuando el PRI era el partido hegemónico del país, una situación de esa naturaleza era suficiente para llevar a juicio, o por lo menos para la renuncia inmediata del gobernador y prueba de ello es lo que el propio Aguirre Rivero vivió cuando fue gobernador de Guerrero por primera vez.
Igual, después de diversas presiones y una búsqueda por todo el país, el ex alcalde de Iguala José Luis Abarca Velázquez y su esposa María de los Ángeles Pineda Villa, fueron detenidos en el municipio de Ecatepec, Estado de México y trasladados de Guerrero, en donde fueron juzgados y al menos al expresidente municipal le impusieron una sentencia de 20 años de prisión.
Después se dijo que logró diversos amparos y se llegó a decir que había sido exonerado, pero las cosas siguen muy revueltas, el propio Aguirre Rivero se encargó de meter supuestos testimonios, gente que movió las cosas para generar, precisamente el caos que sigue manteniendo el alto grado de impunidad sobre esos hechos.
El exgobernador Ángel Heladio ya durmió esta noche en el Penal de Alta seguridad de El Altiplano, o sea en Almoloya, donde se le seguirá un proceso penal, por los delitos de desaparición forzada y obstrucción de la justicia, por haber mandado destruir las evidencias.
La justicia mexicana es tan suigéneris que no dudemos que en breve se le exonere y vuelva a salir en libertad el “Angelito” de Guerrero.

