Columnas

Autoritarismo con A de mujer

Sebastián Godínez Rivera

Cuando uno piensa en autoritarismo automáticamente vienen a la mente figuras como el emperador romano, Calígula, reyes despóticos como Enrique VIII de Inglaterra y Luis XVI de Francia o los dictadores como el italiano Benito Mussolini, el soviético Iósif Stalin, Jorge Videla de Argentina, Augusto Pinochet de Chile o el ugandés Idi Amin. El autoritarismo no responde al género sino que las mujeres también pueden ejercerlo.

En Nicaragua, Rosario Murillo, copresidenta junto con Daniel Ortega ha logrado instaurar un auténtico régimen de terror. Desde 2006 cuando Ortega regresó a la presidencia del país Murillo se convirtió en figura central de la propaganda sandinista para movilizar y adoctrinar a las masas. En 2017 se postuló como vicepresidenta en fórmula con su esposo, el objetivo era que el proyecto quedara en manos de la familia Ortega-Murillo.

Sin embargo, Murillo ha ido pavimentando el camino para relevar al viejo líder sandinista cuando éste muera. En 2025 se creó la figura de la copresidencia, un modelo nunca antes visto, pero que en el caso nicaragüense sirve para concentrar el poder en la pareja. Por otro lado, también es señalada por promover purgas al estilo soviético para eliminar a sus rivales políticos como: Humberto Ortega, hermano de Daniel; Bayardo Arce Castaño excomandante sandinista; Lenin Cerna, exjefe de inteligencia; o Adolfo Marenco Corea, exsubdirector de la Policía Nacional.

En Venezuela existen dos casos, el de Cilia Flores, llamada la Primera Combatienta y esposa de Nicolás Maduro. Seguidora de Hugo Chávez desde 1997 y asambleísta nacional en 2005 conoció a su esposo cuando éste era presidente del congreso. Flores consolidó su poder en 2013 tras la muerte de Chávez y de acuerdo con declaraciones del ex magistrado del Tribunal Supremo, Christian Zerpa, Flores controlaba el nombramiento de jueces, su remoción y los impartidores de justicia la consultaban a ella antes de emitir sentencia.

Cilia Flores logró eliminar la independencia judicial y socavó la democracia en Venezuela. El 3 de enero fue detenida por Estados Unidos junto con Maduro, actualmente se encuentran en dicho país a la espera de su juicio por narcoterrorismo. El segundo caso es el de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien es parte de la élite autoritaria venezolana, pero que ha sido consecuente con los designios de Washington.

Rodríguez en su momento fue una de las figuras distinguidas del chavismo por la defensa del modelo bolivariano, la independencia y la soberanía. Ligada a perfiles como Diosdado Cabello y Padrino López, la presidente funge como un mecanismo de cohesión del autoritarismo para evitar el derramamiento de sangre. Carece de vocación democrática, pero la presión de Donald Trump y Marco Rubio la han hecho abrir poco a poco la economía y por ende el país para la extracción de hidrocarburos.

Claudia Sheinbaum en 2024 se convirtió en la primera mujer en ejercer el cargo de presidenta de México. Sin embargo, es heredera de un proyecto autoritario que desde el sexenio de López Obrador destruyó los pesos y contrapesos. Sheinbaum se burla, actúa y menosprecia a las voces que no necesariamente son opositoras, pero cuestionan la mala gestión del gobierno.

Formada en la lucha estudiantil y en el extinto PRD, la presidenta ha seguido con el debilitamiento de la democracia, recientemente con la ley de censura para limitar la libertad de expresión. En un país donde las y los periodistas son asesinados por ejercer su labor, las voces críticas denostadas y las granjas de bots están a la orden del día para atacar a ciudadanos que publican su opinión en redes sociales.

En Filipinas, Imelda Marcos apodada la Mariposa de Hierro, fue pieza clave durante el gobierno autoritario de su esposo, Ferdinand Marcos. Desde la campaña presidencial de 1965 los filipinos vieron a la familia Marcos como un equivalente a la familia Kennedy de Estados Unidos. La familia ejerció el poder hasta su caída en 1986 ante la inestabilidad del gobierno, sin embargo, la señora Marcos fue conocida por sus gastos extravagantes en ropa, arte, zapatos y propiedades.

Este periodo se conoció como la dictadura conyugal y aunque se exiliaron en Hawaii eso no impidió que la justicia abriera investigaciones contra los Marcos. El ex dictador murió en 1989 e Imelda debió enfrentar los cargos solo por malversación de fondos. En 2008 regresó al país e intentó encumbrarse de nuevo en la política, pero sólo logró ser postulada para la Cámara de Representantes.

En China, Jiang Qing fue conocida como Madame Mao o el demonio de los huesos blancos, es la responsable junto con el líder comunista chino, Mao Tse Tung, de las atrocidades de la Revolución Cultural. Qing conoció al revolucionario en 1939 y se convirtió en su cuarta esposa. Actriz de formación y pilar del proyecto revolucionario, Jiang Qing prohibió todos los espectáculos que estuvieran occidentalizados o reivindicaran la China anterior a 1949.

Promovió el culto a su personalidad y se le atribuyen las muertes de dos millones de chinos. Se cerraron escuelas y universidades y millones de estudiantes se unieron a los Guardias Rojos, como se conoció al grupo de jóvenes militantes que aterrorizaron a educadores, intelectuales, y cualquier persona de autoridad considerada contrarrevolucionaria.

Tras la muerte de Mao en 1976, Qing fue detenida y se le condenó a muerte como responsable de las atrocidades de la Revolución Cultural. Su pena fue cambiada y murió en prisión en 1999. Estos son solo algunos casos de mujeres que son profundamente autoritarias ya sea porque ganaron el poder a través de las urnas, por la vía armada o por ser la esposa del presidente en turno.

Si bien, sólo representan algunos de los casos más llamativos del siglo XX y XXI existen otras mujeres como: Leila Trabelsi, esposa de Zine El Abidine Ben Ali de Túnez, era conocida por el control de la economía en manos de su familia; la rumana Elena Ceaușescu esposa de Nicolae Ceaușescu fue primera dama y viceprimera ministra del país; Asma al-Assad, casada con el depuesto presidente sirio Bashar al-Assad, era conocida por extorsionar a los empresarios; y Suzanne Mubarak, esposa de Hosni Mubarak, quien controlaba los medios de comunicación en Egipto y que intentó dejar a su hijo, Gamal, en el poder, pero fracasó.

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