* Fiel a su identidad, el restaurante de Casona Sforza se reafirma como referente gastronómico en la costa oaxaqueña
PUERTO ESCONDIDO, Oax.- La Bóveda, el restaurante insignia de Casona Sforza, continúa consolidándose con una identidad gastronómica profundamente conectada con el entorno. Bajo la dirección de los chefs Andrés Trujillo y Vanessa Franco, el restaurante mantiene una constante evolución con una cocina refinada y honesta, donde el producto local, la sustentabilidad y la ejecución impecable convergen en cada preparación.

Esta revitalización se expresa en una carta dinámica que amplía posibilidades sin perder la esencia que ha convertido a La Bóveda en uno de los destinos gastronómicos más atractivos de Puerto Escondido y la costa oaxaqueña.
El tándem conformado por Trujillo y Franco se distingue por una sólida trayectoria internacional y una sensibilidad culinaria compartida. Andrés Trujillo, originario de Caracas, inició su camino en el reconocido restaurante Alto en Venezuela, perfeccionándose más tarde en Lyle’s de Londres y en Máximo Bistrot de Ciudad de México, donde conoció a Franco. Ella, por su parte, ha desarrollado una destacada carrera como chef repostera en Venezuela, Colombia y Argentina, antes de integrarse a la escena mexicana en proyectos como Máximo Bistrot y distintos espacios del Valle de Guadalupe.
Juntos, han construido en La Bóveda una cocina precisa, cálida y contemporánea.
La propuesta parte de un principio esencial: el respeto absoluto por el ingrediente. Con un enfoque de circuito corto, cada producto es seleccionado cuidadosamente según su origen, temporalidad y frescura. Pescas del día, vegetales de temporada e insumos provenientes de iniciativas como Pueblo del Sol dan forma a una cocina franca y depurada.
El menú reafirma esta filosofía con platillos que recorren distintas intensidades y registros. Entre las entradas destacan la sopa de berenjena con ajo confitado y aceite de oliva Picual, la tostada de camarón a la mexicana y el tiradito de pesca del día con salsa XO y aguacate. También sobresalen propuestas como la almeja chirla al ajillo con pan de masa madre y mantequilla ahumada, así como ensaladas frescas que incorporan burrata, parmesano y vinagretas de temporada.

Entre los platos principales, la carta presenta opciones que combinan confort y sofisticación: rigatoni con bolognesa de brisket y parmesano, spaghetti con caviar y mantequilla al limón, risotto de huitlacoche con trufa negra, pesca del día a las brasas con emulsión de vino blanco y arroz jazmín, así como tacos de rib eye con salsa tatemada. Para quienes buscan sabores más contundentes, destacan la milanesa de res con puré de papa, el pollo orgánico rostizado a la mantequilla con limón y romero, y el filet mignon con jus de trufa y puré de papa verde.
La propuesta dulce, liderada por Franco, mantiene el mismo nivel de precisión y creatividad. Postres como el mousse de chocolate con caramelo salado y macadamia, el semifreddo de maracuyá y mango con sorbete de coco, el tiramisú o el panqueque argentino con dulce de leche cierran la experiencia con equilibrio y carácter.
Además de su evolución culinaria, La Bóveda conserva una cuidada selección de vinos, mezcales y coctelería de autor pensada para acompañar cada momento. La cava reúne etiquetas nacionales e internacionales con especial atención a proyectos orgánicos y naturales, mientras la barra reinterpreta clásicos con sensibilidad contemporánea e ingredientes locales.
El espacio de La Bóveda, en sintonía con la filosofía de Casona Sforza, ofrece una atmósfera serena e inspiradora donde arquitectura, naturaleza y gastronomía dialogan con armonía. Diseñado por Alberto Kalach, el restaurante destaca por su estructura abovedada, materiales nobles e iluminación tenue, creando el escenario ideal para una cocina que busca conectar profundamente con el paisaje y el tiempo presente.

Ubicada en Puerto Escondido, Oaxaca, Casona Sforza es un hotel boutique que abraza un concepto de hospitalidad donde el confort y la elegancia se conjugan en un entorno donde la naturaleza y el diseño estimulan los sentidos. Galardonado por dos años consecutivos con una Llave Michelin, este reconocimiento destaca la calidad excepcional de su hospitalidad y la experiencia integral que ofrece a sus huéspedes.
Ideada y concebida por el emprendedor Ezequiel Ayarza Sforza y el reconocido arquitecto mexicano Alberto Kalach, el proyecto refleja el compromiso con el cuidado ambiental, la revaloración de las raíces y el desarrollo de la comunidad local. Tanto las áreas comunes como las 11 suites abovedadas se distinguen por su estética bohemia, compuesta por colores neutros, maderas tropicales y texturas naturales.
La experiencia de alojamiento se complementa con la propuesta gastronómica de La Bóveda, el restaurante del hotel—a cargo de los chefs Vanessa Franco y Andrés Trujillo—donde se enaltece los productos de proximidad. Casona Sforza pone a disposición de sus visitantes sesiones de yoga, masajes holísticos, lecciones de surf y actividades naturales que permiten adentrarse en el destino.
Fotos: cortesía de Casona Sforza

