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Espectáculos

Romano: Carne de mi carne expone las heridas de un hombre que lucha por ser visto en un México marcado por la exclusión

Juan Carlos Sáenz encarna a Gregorio Calzada y a más de veinte personajes en el estreno mundial del unipersonal escrito y dirigido por Diego Montero

• Después de ser brutalmente golpeado durante la representación de un viacrucis popular, Gregorio reconstruye ante un grupo de reporteros una vida marcada por la pobreza, el abandono y las oportunidades negadas

• La puesta en escena aborda la construcción de la masculinidad y la necesidad de reconocimiento mediante una historia que transita entre el humor, la memoria y la tragedia

• El estreno mundial ofrecerá 12 funciones, del 10 al 27 de septiembre de 2026, en la Sala CCB Nancy Cárdenas, con boletos de $80 y precio especial de $45 los jueves

Travesía Teatro y Córvido Teatro presentan el estreno mundial de Romano: Carne de mi carne, unipersonal escrito y dirigido por Diego Montero, protagonizado por Juan Carlos Sáenz y producido por Miguel Romero, que ofrecerá 12 funciones del 10 al 27 de septiembre de 2026 en la Sala CCB Nancy Cárdenas.

La obra narra la historia de Gregorio Calzada, Goyo, un carnicero que, después de ser brutalmente golpeado durante la representación de un viacrucis popular, acepta contar lo sucedido ante un grupo de reporteros locales. Sin embargo, su testimonio pronto deja de

concentrarse únicamente en aquel episodio y se convierte en el recorrido por una existencia atravesada por la pobreza, el abandono familiar, la violencia y los lugares que nunca pudo ocupar.

Campesino, albañil, aprendiz de carnicero y, finalmente, dueño de un pequeño negocio, Gregorio ha aprendido a desempeñar distintos oficios para abrirse camino. Su principal aspiración no consiste solamente en sobrevivir: desea sobresalir, ser reconocido y dejar de permanecer a la sombra de los demás.

A través de sus recuerdos emergen familiares, habitantes de su comunidad y figuras de autoridad que influyeron en su manera de comprender el afecto, el miedo, la violencia y lo que significa ser hombre. Cada encuentro revela una parte de la identidad de un personaje

que ha aprendido a resistir, pero que todavía reclama el derecho a ser visto.

“Gregorio es un sobreviviente. Representa a muchas personas que viven en las orillas de las ciudades, se levantan muy temprano y desempeñan distintos oficios para no solamente vivir, sino sobrevivir”, explicó Diego Montero. 

Para el dramaturgo y director, Goyo permite llevar al escenario historias que permanecen vigentes en el México contemporáneo, aunque no siempre sean visibles en los relatos teatrales o en las imágenes de éxito que circulan diariamente.

“En México todavía hay muchos Gregorios y Gregorias. Son historias que a veces no vemos, pero están presentes en las calles, en el transporte, en las periferias y en las comunidades donde las personas enfrentan todos los días condiciones muy complicadas”, agregó Montero.

De un cuento a una dramaturgia sobre la masculinidad

Romano: Carne de mi carne está inspirada en el cuento “Santo es el Señor”, de Pterocles Arenarius. El relato original, compartido con Diego Montero por Juan Carlos

Sáenz, presentaba la historia de un personaje atacado durante un viacrucis en una comunidad rural.

A partir de esa premisa, Montero desarrolló durante varios meses una dramaturgia que dotó al protagonista de un nombre, un oficio, una familia y un contexto social. La intención fue trascender el acontecimiento del ataque y construir una historia capaz de hablar sobre la

masculinidad, la necesidad de reconocimiento y la búsqueda de una identidad propia.

“No queríamos que el linchamiento se convirtiera solamente en un pretexto o en un episodio gracioso. Era necesario que el personaje tuviera historia, antecedentes y un contenido humano que permitiera entender cómo llegó hasta ese momento”, explicó el autor y director.

La elección del oficio de carnicero funciona como una de las imágenes centrales de la propuesta. La carne aparece como materia de trabajo, símbolo religioso y metáfora de un cuerpo vulnerable. Gregorio, acostumbrado a manipular aquello que alguna vez tuvo vida, termina convertido él mismo en carne de cañón de una multitud que descarga sobre él su hartazgo.

El viacrucis también expone una contradicción fundamental: Goyo desea interpretar a Cristo, pero nuevamente es colocado en el papel de soldado romano. Su aspiración por representar otra figura y ocupar un lugar distinto se enfrenta a un entorno que parece recordarle constantemente quién es y hasta dónde puede llegar.

Una historia que hace reír y también duele

La puesta en escena transita entre la comicidad y la tragedia. Gregorio relata parte de sus infortunios con humor, espontaneidad y una particular capacidad para transformar sus recuerdos en imágenes vivas. Sin embargo, la risa adquiere gradualmente otro sentido

cuando el público descubre las pérdidas y violencias escondidas detrás de cada anécdota.

El humor no minimiza el conflicto, sino que funciona como una forma de resistencia y como una expresión cercana a la cultura mexicana, donde la risa aparece incluso en los momentos más dolorosos.

“La obra puede provocar una risa incómoda. Es una historia que da risa, pero también duele, porque detrás de esa comicidad hay una vida marcada por circunstancias profundamente difíciles”, afirmó Diego Montero. 

Sin presentarlo únicamente como víctima, el montaje muestra a Gregorio como un hombre contradictorio, imaginativo y persistente, que ha construido su vida con los recursos disponibles. Su relato expone las consecuencias de una masculinidad en la que expresar

el dolor suele interpretarse como debilidad y resistir parece convertirse en la única alternativa.

Más de veinte personajes desde la memoria de Gregorio

Juan Carlos Sáenz interpreta a Gregorio y a más de veinte personajes que aparecen durante su narración. Familiares, integrantes de la comunidad y figuras que marcaron su existencia surgen mediante un trabajo de transformación vocal y corporal.

El principal desafío interpretativo no radicó solamente en diferenciar a cada personaje, sino en comprender la velocidad con la que funciona la mente del protagonista. Una palabra provoca una imagen, esa imagen abre un recuerdo y el recuerdo conduce inmediatamente

a otro momento de su vida.

“Gregorio tiene una cabeza que trabaja a mil por hora. Sus imágenes y palabras salen de su cuerpo con una gran velocidad: abre un recuerdo que inmediatamente despierta otro. Alcanzar ese ritmo de pensamiento ha sido un gran ejercicio mental y profesional”, compartió

Juan Carlos Sáenz.

Cada personaje fue desarrollado a partir del vínculo que mantiene con Gregorio. Algunas presencias ocupan el espacio desde la autoridad; otras aparecen desde la ternura, el miedo, el rechazo o la violencia. El propósito no fue realizar un despliegue de imitaciones, sino

mostrar las marcas que esas personas dejaron en el protagonista.

“Al final entendí que no estaba interpretando veinte personajes distintos; estaba interpretando veinte heridas de un mismo hombre. Cada uno deja una marca diferente y, juntos, terminan construyendo el presente de Gregorio”, abundó el actor.

El trabajo escénico se sostiene en la plasticidad vocal y corporal de Sáenz, así como en un dispositivo integrado por elementos relacionados con el oficio de carnicero, el universo hospitalario y la representación religiosa. Entre ellos destaca un casco artesanal de soldado romano que permite a Goyo regresar al momento del viacrucis y reconstruir el acontecimiento frente al público.

Con una duración aproximada de 70 minutos y dirigida a adolescentes y adultos, Romano: Carne de mi carne coloca en el centro del escenario a un hombre que no pide compasión, sino la oportunidad de apropiarse de su historia. A través de la palabra, el cuerpo y la memoria, Gregorio reclama el derecho a existir más allá del origen y del lugar que otros le han asignado.

La puesta en escena tendrá una temporada del 10 al 27 de septiembre con funciones de jueves a domingo en la Sala CCB Nancy Cárdenas, los boletos tendrán un costo de $80 y se pueden adquirir en taquilla y teatroinbal.sistemadeboletos.com

Información de temporada:

Obra: Romano: Carne de mi carne

Estreno: Estreno mundial

Temporada: 12 funciones, del 10 al 27 de septiembre de 2026

Funciones: Jueves y viernes, 20:00 horas; sábados, 19:00 horas; domingos, 18:00 horas

Recinto: Sala CCB Nancy Cárdenas

Dirección: Paseo de la Reforma y Campo Marte s/n, Chapultepec Polanco, Ciudad de

México

Duración: 60 minutos

Público: Adolescentes y adultos

Costo general: $80

Precio especial los jueves: $45

Venta de boletos: Taquilla y teatroinbal.sistemadeboletos.com

CRÉDITOS

Presentan: Travesía Teatro y Córvido Teatro

Autoría, dirección y diseño escénico: Diego Montero

Actuación: Juan Carlos Sáenz

Producción y producción ejecutiva: Miguel Romero

Diseño de iluminación: Roberto Paredes

Diseño sonoro y musicalización: Jorge Escandón y Manita de Gato Estudio

Vestuario: Córvido Teatro y Travesía Teatro

Inspirada en el cuento “Santo es el Señor”, de Pterocles Arenarius

Fotografías: Diego Montero y Manita de Gato Estudio

Semblanzas

Juan Carlos Sáenz es actor de teatro, cine, televisión y doblaje. Su trayectoria se ha desarrollado entre el teatro institucional, la escena independiente y los medios

audiovisuales. Ha trabajado en recintos como el Teatro El Galeón, Teatro Helénico, Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, Teatro Benito Juárez, Teatro Sergio Magaña, Teatro

La Capilla y el Centro Nacional de las Artes. También ha participado en producciones para Netflix, Apple TV+, Amazon Prime Video, Star+, ViX, Telemundo y TV Azteca.

Diego Montero es licenciado en Teatro con mención honorífica por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Es actor, dramaturgo, director, tallerista,

cofundador y director de la compañía independiente Córvido Teatro. Fue beneficiario del programa Creadores Escénicos 2023-2024 del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales.

Miguel Romero cuenta con más de 28 años de trayectoria ininterrumpida y ha participado

en más de 40 montajes teatrales, en colaboración con creadoras, creadores y compañías representativas de la escena mexicana.

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