Columnas

Maldita Herencia

Original y Copia

Por Martín de J. Takagui

Cuando los gobernantes, representantes populares y militantes de Morena, como todos los Chairos, hablan de la inseguridad que se vive en México, dicen que es por esa “maldita herencia” que dejaron los gobiernos neoliberales, que hoy estamos viviendo una situación de extrema violencia en donde homicidios dolosos, feminicidios, violaciones, extorsiones y demás delitos de alto impacto es consecuencia de los gobiernos del PRIAN o de los gobiernos neoliberales, que son lo mismo.

Sí, es verdad, en la última década del siglo pasado, cuando gobernaban Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León, ambos emanados de las filas del PRI, algo sucedió que se salió de control la legalidad y se perdió el miedo a la justicia, a la autoridad y a la policía.

Con la llegada de Vicente Fox en el año 2000 a la Presidencia de la República, se comenzaron a atacar a las bandas delictivas, cuando apenas se sabía del crimen organizado, pues en la década anterior, apenas se había tipificado ese delito “delincuencia organizada”.

La llegada de Felipe Calderón con su “súper secretario de Seguridad Pública”, Genaro García Luna fue determinante para la detonación de los delitos de alto impacto y crecieron por cientos, miles y decenas de miles los muertos del crimen organizado, como de la policía.

Ante la incapacidad de las corporaciones policiacas para frenar a la delincuencia organizada, fue precisamente Calderón quien sacó de los cuarteles a los soldados y él mismo encabezó los primeros operativos del Ejército Mexicano que se dieron en el estado de Michoacán, a bordo de un carro militar con su gorra de campaña, que lucía un águila con cinco estrellas, insignias de comandante Supremo de las Fuerzas Armadas en México.

A partir de entonces todo salió de control, a nivel nacional, pero al margen de toda esa estrategia que dejó esa “maldita herencia”, en el estado de Morelos ya existía una situación muy grave en materia de seguridad, de homicidios dolosos, asaltos, secuestros, pero sobre todo, algunos de los más encumbrados y temidos líderes del narcotráfico habían tomado como residencia y centro de operaciones a la Ciudad de la Eterna Primavera: Cuernavaca.

Y solamente hay que recordar que varios de ellos como Edgar Valdez Villarreal alias “La Barbie”; Arturo Beltrán Leyva “Jefe de Jefes”; Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”; Juan José Esparragoza, “El Azul”; Los hermanos Pineda Villa, conocidos como «El Borrado» y «El MP», entre muchos más, pero todos estos, vivieron en la entidad morelense en diferentes momentos y temporadas durante la última década del siglo pasado y principios de los dos miles.

Esto sin duda, trajo como consecuencia una situación de violencia e inseguridad, que se sumó a condiciones locales de la delincuencia organizada, pues en la época en que gobernó el estado el ex militar Jorge Carrillo Olea durante la década de los 90’s, al lado del Procurador Carlos Peredo Merlo, con su jefe de la policía Jesús Miyazawa, entre otros funcionarios estatales, se vivieron momentos críticos, pues los secuestros y asesinatos estaban a más no poder.

De esos crímenes a los tres mencionados se les responsabilizó y tuvieron que renunciar a sus cargos, desde el mismísimo gobernador hasta el procurador y el jefe de la policía, pues estaban más que embarrados de los mismos lodos de la delincuencia organizada, pues además se dijo y nunca se desmintió que tenían relaciones directas con los narcotraficantes.

Se trata de una larga tradición de inseguridad que hoy sigue vigente y que los gobiernos de la autollamada cuarta transformación no han podido resolver, a pesar de que cuando un gobierno llega al poder, sea del color que sea, se debe hacer absolutamente responsable de la situación y de su resolución.

La gobernadora Margarita González Sarabia emanada de Morena no ha podido levantar una bandera de paz, no ha logrado reducir los índices de inseguridad, de acuerdo con cifras oficiales de los sistemas de seguridad pública, en lo que va del presente año, han ocurrido al menos 70 feminicidios, pero lo más grave es lo que sucedió el pasado 12 de septiembre, cuando la tercera estudiante de la Universidad Autónoma de Morelos, fue asesinada la Casa de la Cultura de Cuautla.

Se trata de Claudia Tacoronte, una estudiante española de Intercambio Cultural que había llegado un mes antes a iniciar sus estudios en dicha universidad y se convirtió en la cuarta víctima que ha caído en los últimos siete meses, porque tres mujeres universitarias son quienes preceden a este artero feminicidio.

Todo el peso de las presiones por parte del gobierno español como de la propia Universidad de Granada, de donde venía Claudia, se ha dejado caer sobre los hombros de la gobernadora Margarita González, quien presionó a su Fiscal General, Fernando Blumenkron Escobar, para que sacara a la brevedad la ficha de búsqueda del presunto responsable del asesinato de Claudia, un hombre del cual se dice su nombre es Francisco Javier “N”.

La gobernadora recibió la primera presión de la Universidad de Granada, cuando se cancelaron por completo los convenios de intercambio cultural entre ambas universidades y se regresaron los estudiantes españoles que realizaban sus estudios en la Universidad de Morelos.

El cuerpo de Claudia Tacoronte permanece refrigerado, se encuentra en el Servicio Médico Forense de Morelos, en donde aguarda la llegada de sus familiares, quienes vienen desde España para reconocer los restos.

Vergonzosa situación que a nivel internacional se está viviendo en el Estado de Morelos.

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