Columnas

El pato y las buscadoras

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Por: ARTURO SUÁREZ RAMÍREZ

Nunca imaginé que tantos días

finalmente harían una vida tan pequeña

Franz Kafka

Mucho de lo que sucede en el país bien podría alimentar la imaginación del gran Franz Kafka, considerado el amo del absurdo. El escritor austrohúngaro decía que el poder puede construir realidades donde lo irracional termina pareciendo normal. De ahí surge el adjetivo “kafkiano”, tan apropiado para describir la política nacional, donde las prioridades se invierten y lo absurdo termina pareciendo normal. Pocas escenas describen mejor ese México kafkiano que un gobierno que recibió a un pato mientras las madres buscadoras siguen esperando ser escuchadas.

Mientras nos encontramos inmersos en los rituales del Mundial de futbol, gritamos, celebramos y hasta nos desgarramos por si se juega bien o mal. Al final, el deporte funciona como una válvula de escape. En ese contexto aparece un detalle que parece anecdótico, pero que revela mucho sobre nuestros políticos, de qué están hechos y hasta dónde puede llegar su frivolidad. La presidenta Claudia Sheinbaum recibió a un pato. No es broma: a un animal que se ha vuelto famoso y que las redes sociales han amplificado como la mascota no oficial del certamen.

El pato “Merlín” cruzó Paseo de la Reforma durante uno de los festejos por el triunfo de la Selección Nacional. Ahí caminaba con su playera verde mientras la gente no dejaba de tomar fotografías y videos. Por esa misma avenida han desfilado infinidad de colectivos de madres y padres buscadores que llevan años recorriendo las calles, escarbando incluso con las manos y repartiendo fichas de búsqueda. Esa es su jornada cotidiana. No pierden la esperanza de encontrar a sus familiares.

A esos mismos buscadores se les ha negado el derecho de audiencia. Antes fue con López Obrador, quien decía no querer manchar la investidura presidencial, aunque hoy esa investidura está salpicada por los escándalos de corrupción de su sexenio. Ahora ocurre con Claudia Sheinbaum, que tampoco los recibe y los remite a la Secretaría de Gobernación, encabezada por Rosa Icela Rodríguez. Pero el mismísimo “Merlín” sí entró a Palacio Nacional. Así lo anunció la presidenta. Aunque se trate de una vacilada, la sola declaración bastó para la crítica en un tema tan sensible, donde debería prevalecer la empatía.

Las madres y padres buscadores, que incluso han sido señalados como un grupo patrocinado, seguirán haciendo su trabajo. La propia Rosa Icela Rodríguez llegó a declarar que se investigaría quién les mueve los hilos. Mientras tanto, ellos continúan tocando puertas y portando esa camiseta que resume una tragedia nacional: “México, campeón en desapariciones”. Se habla de más de 130 mil personas desaparecidas. En las conferencias mañaneras se insiste en que se está trabajando para resolver el problema, pero la cifra no disminuye. Quizá se están haciendo esfuerzos importantes, pero claramente no son suficientes.

Mientras la atención pública está concentrada en el Mundial, desde Washington llegan nuevos golpes. Las declaraciones del presidente Donald Trump vuelven a colocar a México y a su mandataria en una posición incómoda. Regresan los señalamientos sobre el control territorial de los cárteles, los cuestionamientos a la capacidad del gobierno de Sheinbaum y los mensajes dirigidos a la opinión pública estadounidense en tiempos electorales. Se podrá discutir el tono, la intención política o las exageraciones de Trump, pero resulta imposible negar que la violencia y las desapariciones siguen siendo heridas abiertas para el país.

En un país donde miles de familias buscan a sus desaparecidos con picos y palas, el gobierno organiza ceremonias para recibir a una mascota mundialista. El verdadero absurdo es que parezca más fácil abrir las puertas de Palacio Nacional al pato “Merlín” que escuchar a las madres que buscan a sus hijos, mientras desde Washington arrecian los cuestionamientos por la violencia y el avance del crimen organizado. Sin duda, sería material suficiente para una historia de Kafka. Pero mejor ahí la dejamos.

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Hasta la próxima.

Arturo Suárez Ramírez / @arturosuarez

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